Por: Víctor J. Peralta S.
La emergencia climática ya no es una hipótesis lejana: es una realidad que golpea nuestras ciudades, nuestros campos y nuestras economías. Si queremos evitar una deriva irreversible, necesitamos medidas claras, ambiciosas y viables que reduzcan las emisiones, fortalezcan la resiliencia y conviertan la economía en una de bajo carbono. No se trata de idealismos, sino de decidir entre costos humanos y económicos muy superiores a los que implica una inversión decidida en mitigación.
1)
Descarbonizar la energía: la base de la solución
La mayor parte de las emisiones proviene del
sector energético. Sin una rápida transición hacia energías renovables y una
mayor eficiencia, cualquier otro esfuerzo carece de base sólida. Los gobiernos
deben:
·
Acelerar la sustitución de combustibles
fósiles por energía limpia, con metas de generación renovable acordes con
compromisos internacionales y plazos razonables.
·
Descarbonizar la red eléctrica mediante
inversión en parques eólicos, solares y otras fuentes limpias, acompañado de
redes inteligentes y almacenamiento para garantizar estabilidad.
·
Eliminar subsidios que favorecen los
combustibles fósiles y reorientar esos recursos hacia tecnologías limpias y
eficiencia energética.
·
Fomentar la mejora continua de la eficiencia
energética en industrias, edificios y procesos productivos, con estándares
obligatorios y costos de implementación razonables.
2)
Transporte y movilidad: cero emisiones en la vida cotidiana
El transporte es otro gran emisor, pero también una de las áreas donde la acción puede ser más rápida y tangible para la gente. Proponemos:
·
Electrificación progresiva del transporte
público y de flotas comerciales, acompañada de incentivos para vehículos
eléctricos ligeros y haz de infraestructura de recarga accesible.
·
Reducción de la congestión y fomento de modos
más sostenibles: caminar, bicicleta, transporte público eficiente y tarifas de
uso vial que incentiven elecciones bajas en carbono.
·
Planificación urbana que reduzca la necesidad
de viaje y promueva ciudades compactas, con viviendas cerca de servicios
esenciales y nodos de transporte.
·
Estándares de emisiones más estrictos para
vehículos nuevos, con fases de implementación claras y apoyo a la innovación
tecnológica.
3)
Industria y consumo responsable
La industria puede ser motor de innovación y empleo si se orienta hacia procesos más limpios. Claves:
·
Incentivos a la economía circular,
reutilización de materiales y reducción de residuos.
·
Innovación en tecnologías de bajo carbono,
captura y almacenamiento de carbono cuando sea necesario, y mejora de procesos
para minimizar emisiones.
·
Compras públicas verdes y estándares de
sostenibilidad para productos y proveedores, que premien la trazabilidad y la
responsabilidad ambiental.
·
Educación y convicción del consumidor para
elecciones de menor huella ambiental, sin imposiciones excesivas, sino con
información veraz y servicios accesibles.
4)
Finanzas verdes y responsabilidad corporativa
Sin flujos de capital alineados con metas climáticas, el resto de medidas difícilmente se sostendrá. Proponemos:
·
Regulaciones que exijan disclosure
(revelación de información clasificada) climático y evaluación de riesgos
asociados a la transición para empresas y bancos.
·
Fusiones entre clima y rentabilidad:
instrumentos financieros que premien proyectos con impacto ambiental positivo.
·
Incentivos para inversiones en investigación
y desarrollo de tecnologías limpias, con mirada de largo plazo que reduzca
costos de transición para empresas.
·
Auditorías independientes y vigilancia social
para evitar “greenwashing” (engaños sobre algo que se dice ser verde).
5)
Justicia climática y transición justa
Las políticas de mitigación deben proteger a los más vulnerables y garantizar que la transición hacia una economía baja en carbono sea equitativa. Es fundamental:
·
Identificar y proteger a trabajadores y
comunidades dependientes de industrias intensivas en carbono mediante programas
de reconversión laboral, formación profesional y apoyo social.
·
Garantizar que los costos de esta transición
no recaigan desproporcionadamente en quienes tienen menos capacidad de
adaptarse, con transferencias, empleo digno y fuentes de ingresos temporales
cuando sea necesario.
·
Involucrar a la sociedad civil y a
comunidades locales en la planificación de proyectos, asegurando consulta, transparencia
y acceso a mecanismos de reclamo.
·
Priorizar inversiones en regiones coaligadas
con baja diversificación económica para evitar empobrecimiento regional y
promover desarrollo sostenible a largo plazo.
·
Garantizar el acceso equitativo a servicios
básicos (energía, movilidad, vivienda) como parte del marco de justicia social
en la mitigación.
6)
Gobernanza, cooperación y marco institucional
La efectividad de las medidas exige una gobernanza clara y cooperación entre niveles de gobierno, sector privado y sociedad civil. Proponemos:
·
Establecer marcos normativos coherentes y
previsibles que integren mitigación, adaptación y desarrollo sostenible.
·
Fortalecer la coordinación interinstitucional
y la institucionalidad para medir, reportar y verificar avances de forma
independiente.
·
Promover alianzas con gobiernos regionales y
extranjeros para compartir tecnologías, financiamiento y buenas prácticas.
·
Crear indicadores transparentes y auditar
periódicamente el progreso hacia metas de mitigación, con revisión de metas
cada cinco años para aumentar ambición cuando corresponda.
·
Asegurar que la protección de derechos
humanos y libertades democráticas esté integrada en todas las políticas
climáticas, evitando impactos desproporcionados sobre derechos fundamentales.
7)
Educación, innovación y cultura climática
La acción climática sostenible depende de ciudadanía informada y tecnológicamente capacitada. Se debe:
·
Incluir educación climática en todos los
niveles y fomentar la alfabetización sobre sostenibilidad y consumo
responsable.
·
Apoyar la investigación y el desarrollo de
tecnologías limpias, financiamiento a startups verdes (integran la
sostenibilidad) y alianzas entre academia, sector público y privado.
·
Promover campañas de concienciación sobre
hábitos de consumo, reducción de desperdicio y hábitos de movilidad
sostenibles.
·
Fomentar la cultura de la medición y la
rendición de cuentas, donde los resultados se comunican de forma clara a la
población.
8) Medición de resultados y transparencia
Para ganar legitimidad y confianza social, es imprescindible medir y comunicar resultados de manera rigurosa. Debemos:
·
Definir metas claras, indicadores
verificables y plazos razonables.
·
Publicar informes periódicos de progreso
abiertos a la revisión pública.
·
Implementar mecanismos de revisión
independiente y sanciones cuando haya incumplimientos o falsificación de datos.
· Asegurar que los costos y beneficios de las políticas sean evaluados desde una perspectiva social, ambiental y económica.
Por tanto, la mitigación del cambio climático requiere un plan integral que combine descarbonización rápida, equidad social, gobernanza eficaz, inversión en innovación y una ciudadanía empoderada. Solo con un enfoque coordinado entre actores y sectores podremos lograr una transición sostenible, justa y duradera.
Coordinación
de Cambio Climático – UTEC Portuguesa – MINEC

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