Por: Victor Peralta
Coordinador de Cambio Climático, Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo - Unidad Territorial Ecosocialista (UTEC) Portuguesa
En la era del Antropoceno, la humanidad ha desarrollado una intolerancia patológica a la incomodidad térmica. Lo que comenzó como un avance tecnológico para garantizar la supervivencia en condiciones extremas, la calefacción y el aire acondicionado, se ha transformado en una muleta civilizatoria de la que parecemos incapaces de prescindir. Sin embargo, esta búsqueda frenética del clima perfecto en interiores está alimentando, paradójicamente, el incendio climático que devora el exterior.
El Círculo Vicioso del Aire Acondicionado
El uso indiscriminado de electrodomésticos para regular la temperatura representa una de las ironías más crueles de nuestra época. A medida que las olas de calor se vuelven más frecuentes e intensas debido al calentamiento global, la respuesta estándar es encender el aire acondicionado al máximo. Esta acción individual, multiplicada por miles de millones, genera una demanda energética colosal que, en gran parte del mundo, todavía se satisface mediante la quema de combustibles fósiles.
Estamos ante un sistema de retroalimentación positiva autodestructivo: enfriamos nuestras habitaciones calentando el planeta. El aire acondicionado no desaparece el calor; simplemente lo traslada del interior al exterior, contribuyendo al efecto de isla de calor en las ciudades y expulsando gases refrigerantes (como los HFC) que tienen un potencial de calentamiento global miles de veces superior al dióxido de carbono.
La Cultura del Despilfarro Térmico
El problema no radica solo en la existencia de la tecnología, sino en su uso indiscriminado y falto de ética. Hemos normalizado la aberración arquitectónica de construir edificios de cristal que actúan como invernaderos en verano, confiando ciegamente en que la maquinaria eléctrica corregirá el error de diseño.
Es común presenciar escenas distópicas: oficinas a 18°C en pleno agosto donde los empleados deben usar abrigos, o calefacciones a pleno rendimiento en invierno que permiten estar en ropa más ligera dentro de casa. Este confort térmico artificial es, en realidad, una hemorragia energética. La desconexión con los ciclos naturales y la geografía es tal, que hemos olvidado técnicas milenarias de ventilación cruzada, el uso de materiales aislantes o, simplemente, la adaptación de nuestra vestimenta a la estación del año.
La Ética del Termostato
Desde una perspectiva crítica, el uso del termostato se ha convertido en un ejercicio de privilegio insostenible. Mientras una parte del mundo se encierra en burbujas climatizadas, la población más vulnerable sufre las consecuencias directas de las emisiones generadas por ese mismo confort. El cambio climático no es un evento futuro; es una realidad presente que se ve acelerada cada vez que obviamos el costo ambiental de bajar dos grados el control remoto.
La responsabilidad no puede recaer únicamente en el consumidor, pero tampoco puede serle ajena. Las políticas públicas deben transitar urgentemente hacia la eficiencia energética obligatoria, la rehabilitación de viviendas y el fin de los subsidios a las energías sucias. Sin embargo, también se requiere un cambio de paradigma cultural: debemos aprender a convivir de nuevo con las variaciones térmicas de nuestro entorno.
Lo anteriormente planteado me permite afirmar sin temor a equivocarme, que el uso indiscriminado de electrodomésticos para la climatización es el síntoma de una sociedad que prefiere el paliativo inmediato al remedio estructural. Si no rompemos el ciclo de dependencia energética para alcanzar una comodidad artificial, llegará un punto en el que el termómetro exterior subirá tanto que ninguna máquina podrá salvarnos. La verdadera sostenibilidad no vendrá solo de mejores filtros o compresores más eficientes, sino de nuestra capacidad para entender que el confort absoluto hoy es la sentencia de muerte del clima de mañana.
Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo - Unidad Territorial Ecosocialista (UTEC) Portuguesa - Coordinación de Cambio Climático











































