Por Victor Peralta
Coordinador Cambio Climático UTEC Portuguesa MINEC
Expertos instan a la población y a los productores a mantenerse informados y adoptar medidas de prevención ante las variaciones climáticas extremas generadas en el Pacífico ecuatorial.
En un esfuerzo por fortalecer la resiliencia ante los cambios climáticos, las autoridades y organismos técnicos han difundido una guía detallada sobre los fenómenos conocidos como El Niño y La Niña. Estos ciclos, que tienen su origen en las oscilaciones de las temperaturas del Océano Pacífico ecuatorial, no solo alteran los termómetros globales, sino que determinan la abundancia o escasez de alimentos en nuestras mesas.
¿Qué son exactamente estos fenómenos?
Aunque a menudo se confunden, El Niño y La Niña representan fases opuestas de un mismo sistema climático. El fenómeno de El Niño se caracteriza por un calentamiento inusual de las aguas del Pacífico, lo que trastoca los patrones de lluvia a nivel mundial, provocando sequías devastadoras en unas regiones y lluvias torrenciales en otras.
Por el contrario, La Niña ocurre cuando las aguas del océano se enfrían por debajo de lo habitual. Este enfriamiento suele venir acompañado de un fortalecimiento de los vientos alisios, lo que también genera desequilibrios: mientras algunas zonas experimentan un aumento de precipitaciones, otras sufren de un frío o una sequedad extrema.
Un desafío directo para el campo
El sector más sensible a estas variaciones es, sin duda, la agricultura. Según destaca la información oficial, estos fenómenos impactan directamente en el ciclo de vida de los cultivos. Entre las principales afectaciones se encuentran:
Alteración del calendario: Los tiempos de siembra y cosecha deben ajustarse a la disponibilidad de agua.
Gestión del riego: Se modifica drásticamente la necesidad de agua y la eficiencia en su uso.
Salud de los cultivos: La temperatura y la humedad influyen en la floración y, de manera crítica, en la aparición y propagación de plagas.
Rendimiento final: Tanto el exceso de agua como la sequía pueden reducir significativamente la calidad y la cantidad de las cosechas producidas.
Prevención: La mejor herramienta del productor
Más allá de ser eventos naturales que pueden durar meses o incluso años, el impacto humano y económico depende de la capacidad de respuesta. Bajo la consigna **"Entender el clima es prevenir, adaptarnos y producir mejor"**, se recomiendan cinco acciones clave para la comunidad:
1. Información oficial: Seguir únicamente los reportes de canales técnicos y gubernamentales para evitar rumores.
2. Adaptación agrícola: Ajustar los planes de siembra según el comportamiento previsto del clima.
3. Uso del agua: Implementar sistemas de riego más eficientes y un manejo responsable del recurso hídrico.
4. Vigilancia sanitaria: Aumentar la frecuencia del monitoreo de plagas y enfermedades en los cultivos.
5. Organización comunitaria: Fortalecer la prevención vecinal y los planes de contingencia locales.
De manera que, , aunque no podemos controlar la temperatura de los océanos, el conocimiento detallado sobre El Niño y La Niña permite a la sociedad y a los agricultores anticiparse a los desafíos, garantizando así la seguridad alimentaria y la protección de la vida en entornos rurales y urbanos.
COORDINACIÓN CAMBIO CLIMÁTICO UTEC PORTUGUESA MINEC




































