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miércoles, 13 de junio de 2018
lunes, 11 de junio de 2018
CONVOCATORIA II SIMPOSIO VENEZOLANO DE AGROECOLOGÍA 2018
II SIMPOSIO VENEZOLANO DE AGROECOLOGÍA 2018
Agroecología y alternativas en desarrollo: entre la coyuntura y la estrategia, en el marco de la crisis agroalimentaria nacional.
CENTRO DE FORMACIÓN SOCIALISTA “ARGIMIRO GABALDÓN”
Maturín - Monagas
06 y 07 de JULIO, 2018
La actual dinámica sociopolítica que vive el país, y especialmente
las vinculadas al sector socio productivo y alimentario, nos conlleva a
pensar y analizar la situación a mayor profundidad haciendo énfasis en las
estrategias emergentes que vislumbran posibles alternativas más allá de la
emergencia.
Es por ello, que en el II SIMPOSIO VENEZOLANO DE
AGROECOLOGÍA (II SVA) nos hemos trazado como objetivo principal,
establecer un espacio para el diálogo de miradas y enfoques que explican
esta realidad, así como el encuentro de propuestas y aportes de
organizaciones, grupos de trabajo e investigación que se encuentran
vinculadas a los diversos ámbitos agrícolas y alimentarios y que en el
marco de los conflictos, trabajan actualmente en formas de transición y
enfoques agroecológico en el territorio nacional y en especial en la región
oriental del país. Diálogo para la acción, pues el objetivo ulterior del
encuentro propone la consignación del documento final de propuestas
alcanzadas por los participantes, a la Asamblea Nacional Constituyente
como elemento consensuado para su consideración y análisis al más alto
nivel de toma de decisiones del país.
EJES DE ABORDAJE:
A razón de promover la participación de todos los sectores de forma
integrada desde sus diversos ámbitos de acción, el Comité Organizador ha
establecido ejes temáticos para la discusión, los cuales se
operacionalizarán a través de foros centrales y mesas de trabajo para
discutir y construir colectivamente los aportes, sobre las temáticas
descritas a continuación:
EJE 1.- Agroecología, organizaciones socio-productivas y redes para
el acceso al alimento: Interpelación a los actuales modelos de
concepción agrícola y de producción de los alimentos, y del cómo
influyen activamente en las condiciones de consumo y mercadeo de los
mismos, hacia la construcción de una nueva estructura.
Establecimiento de nuevas formas de organización social, que desde la
cultura agroecológica se establecen, consolidan y visualizan otras
experiencias de producción sustentable.
EJE 2.- Agroecología, organización política económica y
transiciones: Visualización desde diversas perspectiva del modelo
rentista exportador y su impacto sobre el sector agroalimentario
venezolano. La emergencia de políticas públicas hacia la consolidación
de una agricultura sustentable, avances y retrocesos. Lecciones
aprendidas.
EJE 3.- Agroecología, saberes, formación y ciencia: Concepciones de
paradigmas necesarios para otras formas de construir conocimientos,
saberes y prácticas agroecológicas, así como las tensiones existentes con
el modelo dominante, la ciencia y la tecnología. Experiencias y
propuestas para asumir investigaciones en este campo del conocimiento
y la formación necesaria.
MODALIDADES Y CONDICIONES DE PARTICIPACIÓN EN EL SIMPOSIO
La participación es abierta para todos los actores de los diversos ámbitos
asociados a la agroecología, las agri-culturas, soberanía alimentaria y
demás temas relacionados. Asimismo, se invita en especial a las
organizaciones sociales e institucionales que deseen promover sus aportes
a modo de stand o mesas a través de una FERIA AGROECOLÓGICA; con el
fin de intercambiar experiencias e insumos en el ámbito agroecológico local
y/o regional. Sólo debe de hacerse la formalización de participación a
través del correo electrónico iisimposioagroeco@gmail.com
correspondiente antes del 28 de Junio del 2018.
domingo, 10 de junio de 2018
Los días en la Tierra se están haciendo más largos
La duración del día terrestre se alarga porque la Luna se está alejando de la Tierra, revela un estudio de la Universidad de Wisconsin-Madison, en EEUU.
Hace 1400 millones de años, el día terrestre duraba solo 18 horas. La razón principal era que la Luna se encontraba más cerca de la Tierra, de forma que aceleraba la velocidad con la que esta giraba sobre su eje, según un reciente informe publicado en la revista Muy Interesante.
Sin embargo, la Luna, que orbita a una distancia media de 384 400 kilómetros de la Tierra, se aleja poco a poco de este planeta. En concreto, 3,82 centímetros al año. Y eso implica que la rotación terrestre se vaya haciendo más lenta, de acuerdo con el referido estudio estadounidense.
El profesor de Ciencias de la Tierra en esa universidad y coautor del estudio, Stephen Meyers, explica que han llegado a esta conclusión, gracias a la astrocronología, un método que une la astronomía con las observaciones geológicas y que permite mirar al pasado del planeta y del Sistema Solar, y estudiar los cambios climáticos a partir de los rastros que estos dejan en las rocas más antiguas.
El movimiento de la Tierra en el espacio se ve influido por otros cuerpos celestes —la Luna, los planetas del Sistema Solar, entre otros,— que ejercen su fuerza sobre ella. Este complejo juego de atracciones gravitatorias altera la rotación terrestre, la inclinación de su eje y la órbita que nuestro hogar sigue alrededor del Sol.
Estas variaciones reciben el nombre de ciclos de Milankovitch, y marcan la cantidad de radiación solar que nos llega, el factor esencial para explicar las variaciones climáticas que dejan pistas geológicas. Según Meyers, estudiar estas pistas en las rocas antiguas permite averiguar la luz solar recibida en el momento en el que esas rocas estuvieron en la superficie, y esto posibilita calcular las posiciones de la Luna y otros astros respecto a la Tierra en un momento dado.
En colaboración con Alberto Malinverno, geofísico de la Universidad de Columbia (EEUU), Meyers desarrolló una herramienta matemática para determinar los cambios en la dirección del eje terrestre y la órbita del planeta en función de las variaciones del registro geológico, incluso para épocas lejanísimas, aunque con mayor incertidumbre a medida que se remontaban más atrás en el tiempo.
Fue así como consiguió determinar la duración del día hace 1400 millones de años y la distancia existente entonces entre la Luna y la Tierra. Dado que ambos cuerpos se alejan lenta, pero continuamente, los días terrestres se van haciendo más largos, aunque de manera imperceptible para nuestros sentidos.
T/Hispantv
F/Archivo
Correo del Orinoco 10/6/18
Volver al origen. Reflexiones sobre agricultura sostenible y autonomía ROBERTO RODRÍGUEZ GARCÍA
Volver al origen se puede dar a nivel ambiental y productivo. Pero también a escala humana.
Luego de estudiar agricultura tropical en Alemania y llevar a cabo prácticas agrícolas con indígenas venezolanos, mexicanos y campesinos del Japón, laboré en la FAO, en Roma; busqué respuestas a muchas preguntas relacionadas con la soberanía alimentaria y la autonomía de los pueblos, particularmente los de América Latina, y comprendí que son otras razones las que actualmente dominan, distintas a las que generaron la creación de este organismo especializado de la ONU en 1945. Esta constatación me obligó a identificar en la práctica las acciones que limitan y contradicen la función de la FAO:
- Disipar el hambre en el mundo, más no cambiar las causas que la generan. Aunque dentro de la FAO y en otros organismos de las Naciones Unidas se hacen esfuerzos por recuperar semillas, sistemas tradicionales de producción, alimentos propios y generación de economías locales sostenibles, la mayoría de programas está dirigida a mitigar el hambre. Al repartir alimentos subsidiados o que sobran en países industrializados, solucionan problemas del momento pero destruyen las pocas economías locales que con mucho esfuerzo han construido los pueblos ancestrales y los agricultores de pequeña escala en los países en vías de desarrollo.
- Ignorar la toxicidad agrícola y la cultura del desecho. Si bien la FAO no es promotora directa de la implementación de enormes plantaciones de palma aceitera africana, caña de azúcar, soja y demás cultivos destinados a alimentar ganado vacuno, a producir combustibles para vehículos e insumos para la industria alimentaria, consiente el monocultivo a nivel global. Esta agricultura agota suelos, seca fuentes de agua, encarece alimentos y genera pobreza.
- Quien tiene la semilla tiene el alimento y el poder. El oligopolio de las semillas tiene consecuencias muy graves para la seguridad y soberanía alimentarias de la población mundial. Es tal el grado de concentración económica y de poder, que las empresas oligopólicas tienen incidencia en las políticas públicas a nivel global y nacional, lo que repercute en las leyes, los tratados, las instituciones y los propios Estados. Los gobiernos y los organismos de las Naciones Unidas, como la FAO, organizan conferencias, emiten declaraciones y hacen esfuerzos que a la postre resultan discursivos y son ignorados.
Vista aérea del Centro Agroecológico La Cosmopolitana en 2012.Potrero convertido en selva productiva. Autor
¿Qué hacer entonces?
Ante esta realidad nos compete asumir mayores grados de conciencia global y de acción local frente a la profunda crisis humana que está ocurriendo en el planeta, pero muy en particular es responsabilidad de quienes buscamos los cambios en nuestros lugares de origen.
- Desde el punto de vista económico nos concierne entender que los procesos económicos deben atender las necesidades fundamentales, promoviendo el enfoque de desarrollo local, la reciprocidad, la solidaridad y el bien común por encima del particular. En otras palabras, propender a “la economía del cuidado y del consumo responsable”.
- Desde la óptica sociopolítica se requiere promover la gobernabilidad, la relación de igualdad y reciprocidad entre el Estado y la sociedad civil, desde una lógica de respeto a la persona, el interés colectivo y la preservación del territorio. Es decir, se trata más del desarrollo de las personas y no sólo de los objetos.
- Dentro de la dimensión ambiental nos corresponde cuidar la naturaleza como un valor supremo; manejar y usar con cuidado el agua, el suelo, los bosques, las semillas nativas y la biodiversidad. Es necesario recordar y exigir a los países industrializados una lógica creciente de corresponsabilidad, resarcimiento, compensación y cambio de actitudes globales.
- Desde lo cultural y espiritual es importante conocer, reconocer, rescatar y respetar la memoria histórica de los pueblos con todos sus saberes, tradiciones, valores y cosmovisiones. Asimismo, es necesario educar para superar la visión antropocéntrica dominante, y sustituirla por una de mayor interdependencia con la naturaleza.
¡Volver al origen!
Desde los puntos de vista geográfico, cultural y social, volver al origen consiste en retornar al lugar de partida, en compartir experiencias y construir colectivamente saberes desde la misma gente y desde los mismos ecosistemas productivos. Esas fueron las lecciones de nuestra experiencia, desarrollada en la Diócesis de Choluteca, Honduras, entre 1989 y 1994, con el apoyo de Misereor, a través de la Asociación para la Ayuda al Desarrollo (AGEH por sus siglas en alemán), donde se comprobó que sí es posible generar cambios externos a partir de los internos (Rodríguez y Hesse, 2000). Todo el mundo podría vivir bien y en abundancia si hubiese voluntad política y sentido humanitario.
Otro criterio para mi retorno ha sido la necesidad de demostrar “en pequeño” la posibilidad de articular la agricultura y la ganadería con las necesidades alimentarias de las comunidades, sin destruir los frágiles ecosistemas tropicales. Para ello, familiarmente creamos en 1991 el Centro Agroecológico La Cosmopolitana, con el objetivo de tener argumentos y solvencia propositiva en lo ambiental, productivo y empresarial.
Limitaciones por superar al regresar al origen
Para llegar a la comprensión de un ecosistema tropical es necesario superar la visión fragmentada de flora, fauna, agronomía, y ver la selva amazónica como un bioma, es decir, como un todo. Si esta visión la enfocamos en los sistemas productivos tropicales y subtropicales, observaremos, por ejemplo, que una planta como el cacao, cultivada en un ecosistema simbiótico de vida natural, perdura, mientras que si la extraemos, enferma ymuere.
En Colombia ya ocurrió algo similar con el café. Por huirle a la roya, el Centro de Investigaciones de Café (CENICAFE) desarrolló una variedad de café llamada Colombia. La promoción de esta variedad cultivada sin sombra generó una verdadera hecatombe ambiental, económica y social en el campo cafetero colombiano. Miles de hectáreas de café con sombra fueron taladas y sembradas con pastos y están hoy día convertidas en verdes, apenas utilizados para el pastoreo de vacunos. Por otro lado, se acabaron la biodiversidad alimentaria, el agua, el suelo, la flora y la fauna y la suave brisa que apaciguaba el calor de las cordilleras. Al final, la gente migró los pueblos y ciudades a engrosar los cinturones de miseria.
Caminos que conducen hacia la búsqueda sostenible del origen
- La búsqueda de la soberanía alimentaria (cómo asegurar y garantizar la comida propia). En el contexto tropical se observó y concluyó que los sistemas agroforestales constituyen la tecnología ancestral más apropiada para la producción y conservación de los ecosistemas tropicales, así como la preservación de las semillas, el alimento y la cultura de los pueblos amazónicos. Este sistema, además de imitar al bosque en su diversidad, integralidad y reciclaje, provee a las familias de alimentos, regulación del calentamiento local, captación del CO2. Como demostración de lo anterior se puede mencionar que, en lo ambiental y productivo, entre 1991 y 2017, La Cosmopolitana pasó, de tener una superficie boscosa del 0,1% al 92% (foto). El nacedero de agua pasó de nueve a 20 litros por segundo. La biodiversidad productiva con revestimiento arbóreo, frutícola, con leguminosas, gramíneas, palmáceas y medicinales, pasó de 17 especies a más de 3350. Asimismo, se pasó de dos especies animales a 16, y de un producto procesado a 37. Como efecto de este proceso regenerativo, la temperatura de la finca bajó de 26° C a 21° C anuales en promedio; la retención de agua en el suelo pasó de 2000 a 5000 litros por hectárea, y la capacidad de absorción del CO2 de 6,3 a 45 toneladas al año. Todo esto para ver que sí es posible aportar sostenibilidad ambiental, soberanía alimentaria, economías sanas, organización empresarial y mitigación del calentamiento global a partir de una finca (Universidad de los Llanos).
- Búsqueda del desarrollo del talento humano local y regional. Este propósito es clave y esencial en los procesos de desarrollo rural que buscan congruencia e integralidad entre lo material, lo mental y lo espiritual. Con respecto a lo material, es fundamental que la gente priorice el consumo responsable de alimentos sanos así como el procesamiento y la comercialización de productos agrícolas. Se busca también el desarrollo de mentes inquietas, innovadoras y emprendedoras, capaces de buscar soluciones desde las propias instancias locales. La espiritualidad hace referencia a la búsqueda del bien común, al cultivo de valores, al compartir el don de la vida y a ser buenos administradores de talentos y recursos. La anterior búsqueda se ha visto reflejada, por ejemplo, en la cordillera, la altillanura y el piedemonte en los llanos orientales de Colombia, donde Misereor apoya desde 2008 un proceso de desarrollo rural cuyos efectos sistémicos se ven plasmados en más de 455 familias campesinas, 225 hectáreas de sistemas agroforestales establecidos, 21 variedades de cultivos recuperados y 13 empresas familiares organizadas. Dichos hechos demuestran: a) que sí es posible cultivar, comer y vivir bien en terrenos de sabana; b) que los sistemas agroforestales son la tecnología más idónea para lograrlo; c) que la recuperación de la semilla y del alimento tiene mucho que ver con la recuperación de los valores ancestrales y campesinos, y d) que la agricultura es una excelente herramienta reivindicativa de derechos, autonomía, organización y defensa del territorio.
- Búsqueda de la organización social y la incidencia política. El arte de la agricultura se vuelve una especie de laboratorio in situ que genera las capacidades, habilidades y destrezas necesarias para conocer, organizar y administrar el territorio de una manera más amplia e íntegra. Es más, con la elaboración e implementación del Plan o Diseño de Vida que parte de lo personal hasta lo global, se encuentra en este instrumento uno de los más audaces para consolidar las organizaciones indígenas y campesinas del territorio. Bajo este concepto organizativo y de visiones compartidas se ha venido impulsando desde 2008 la Plataforma de la Amazonía y Orinoquía (PAO), integrada básicamente por proyectos coparte de MISEREOR en estas regiones de Colombia, así como parte de Brasil, Perú y Ecuador. Como efecto de este proceso se ha logrado: a) establecer unas 2300 hectáreas de sistemas agroforestales que han hecho posible la recuperación de semillas, comida y saberes tradicionales; b) incorporar el Aula Viva como metodología de aprendizaje y los Planes de Vida como estrategia de empoderamiento y reivindicación de derechos, y c) conformar un laboratorio de innovación y aprendizaje cuyos métodos, conceptos y estrategias a escala humana tienen influencia en al menos 1800 familias indígenas y campesinas.
A manera de conclusión, recordemos que para regresar al origen debemos olvidarnos de la fácil excusa de que todo nos viene impuesto desde afuera. Y que instituciones como la FAO, en vez de tratar de “modernizar” la agricultura familiar, indígena y campesina, nos ayuden a evitar los monocultivos, la ganaderización y las industrias extractivas, base del ecocidio tropical.
Roberto Rodríguez García
Ingeniero agrónomo con especialización en agricultura internacional del trópico y el subtrópico en la Universidad de Witzenhausen, Alemania. Es director ejecutivo de la Fundación La Cosmopolitana y animador de la Plataforma Amazoronocense (PAO).
Referencias
- Rodríguez García, Roberto. 2016. Aula Viva: un escenario estratégico de aprendizaje. En LEISA revista de agroecología 32(1): 23.
- Rodríguez García, R. y Hesse-Rodríguez, Monika. 2002. Al andar se hace camino: guía metodológica para desencadenar procesos autogestionarios alrededor de experiencias agroecológicas.Colombia: Fundación Sembradores de Esperanza, PODION, Corporación de Servicio a Proyectos de Desarrollo, CELAM.
viernes, 8 de junio de 2018
Agroecología: ciencia fundamental para el diseño de fincas resilientes a plagas MIGUEL A. ALTIERI, CLARA I. NICHOLLS
A partir de años de investigación y experiencias, los autores plantean los elementos básicos que debe tener un agroecosistema para efectuar un adecuado control de sus amenazas biológicas –entre otras– sin caer en el círculo vicioso de la dependencia en insumos externos, sean estos orgánicos o químicos: quebrar el monocultivo mediante esquemas de diversificación que optimicen el hábitat para la fauna benéfica e incrementar la habilidad de un cultivo para resistir o tolerar los ataques.
El concepto de manejo integrado de plagas (MIP) surgió a principios de la década de 1970, en respuesta a las preocupaciones sobre los impactos de los plaguicidas en el medio ambiente y la salud humana. Se esperaba que el MIP, como alternativa a la estrategia de control de plagas con plaguicidas, pudiese cambiar la filosofía de la protección de cultivos al incluir una comprensión más profunda de la ecología de los insectos y de los cultivos que resultaría en una estrategia basada en el uso de varias tácticas complementarias. En estos sistemas los pesticidas se utilizarían como suplementos ocasionales a los mecanismos de regulación natural. Se preveía que la teoría ecológica proporcionara bases para predecir cómo los cambios específicos en las prácticas de producción podrían afectar los problemas de plagas y que la ecología ayudara a diseñar sistemas agrícolas menos vulnerables a ellas. Pero, a pesar de todo el trabajo inicial, el MIP se convirtió en esquemas de “Manejo Inteligente de Plaguicidas” y falló en integrar la teoría ecológica con la práctica. La influencia de las empresas de agrotóxicos ha sido clave en esta desviación.
Las estrategias de MIP han estado dominadas por la idea de la “bala mágica” para controlar brotes específicos de plagas. El MIP no ha abordado las causas que originan los problemas de plagas, enfocando su atención en el síntoma –la plaga– y no en el porqué, dada su estructura de monocultivo, el agroecosistema es vulnerable. Todavía prevalece una visión estrecha de que la única forma de superar las plagas es el uso de insumos externos; incluso muchos agricultores orgánicos dependen de la compra de productos biológicos para atacar a las plagas (liberaciones periódicas de insectos benéficos, insecticidas microbianos o botánicos), quedando atrapados en una “sustitución de insumos”. Este sesgo es puramente técnico y se basa en la “ley del mínimo esfuerzo” como un dogma central según el cual en un momento determinado hay un factor (plaga) que limita el rendimiento y la única manera de superar ese factor es el uso de un insumo externo (plaguicida). Una vez que el factor limitante (áfidos, por ejemplo) ha sido superado con un insecticida específico como insumo correcto, el rendimiento puede aumentar hasta que otro factor limitante aparece (ácaros, por ejemplo) debido a que con el insecticida aplicado se eliminaron los ácaros depredadores, viéndose nuevamente afectados los rendimientos. Este nuevo factor requiere otro insumo (acaricida), y así, sucesivamente, se va perpetuando el proceso del tratamiento de los síntomas en lugar de abordarse las causas reales del desequilibrio ecológico que se manifiesta como plagas.
La agroecología plantea la necesidad de comprender por qué las plagas insectiles se adaptan rápidamente a los agroecosistemas, pero también de entender por qué las fincas son susceptibles a las plagas. Mediante el diseño de agroecosistemas basados en principios agroecológicos los agricultores pueden reducir sustancialmente la incidencia de plagas, por un lado al afectar el desarrollo de la plaga, y por el otro haciendo que sus cultivos sean menos vulnerables a ser invadidos por estas. Es por esto que el enfoque agroecológico se centra en la reestructuración de los agroecosistemas, aprovechando las ventajas inherentes a los agroecosistemas diversificados y utilizando solo cuando sea necesario tratamientos terapéuticos con disrupciones mínimas.
En este trabajo planteamos dos pilares fundamentales para el manejo agroecológico de plagas: a) quebrar el monocultivo mediante esquemas de diversificación que optimicen el hábitat para la fauna benéfica; b) incrementar la habilidad de un cultivo para resistir o tolerar el ataque de insectos plagas y enfermedades, mejorando las propiedades físicas, químicas y particularmente biológicas del suelo.
Suelos sanos, cultivos sanos
Desde las publicaciones de Chaboussou en la década de 1960 se sabe que la fertilización nitrogenada excesiva causa desbalances nutricionales en los cultivos, reduciendo la resistencia de las plantas a plagas y enfermedades. El incremento en las tasas de fecundidad y desarrollo de pulgones, ácaros y trips está generalmente ligado al incremento en los niveles de nitrógeno soluble en los tejidos de las hojas. Un metaanálisis reciente (Letourneau y otros, 2011) de 100 estudios encontró que en el 67% de los casos se reportó un incremento en el desarrollo, supervivencia, tasa reproductiva, densidades de población y/o niveles de daño de plagas en cultivos, como consecuencia del incremento de fertilizantes nitrogenados.
Como corolario, podría esperarse que cultivos bajo fertilización orgánica fueran menos propensos a insectos plagas y enfermedades dadas las menores concentraciones de nitrógeno en el tejido de estas plantas. De hecho varios estudios documentan una menor abundancia de varias especies de insectos herbívoros en sistemas manejados con bajos insumos, atribuida al reducido contenido de nitrógeno de las plantas bajo manejo orgánico.
En experimentos bajo invernadero, al comparar maíz cultivado en potes con suelos orgánicos versus maíz cultivado en potes con suelo fertilizado químicamente, se observó que cuando se liberaban hembras grávidas del barrenador del tallo del maíz (Ostrinia nubilalis), depositaban significativamente más huevos en las plantas sobre suelos fertilizados químicamente que en aquellas creciendo en potes con suelo orgánico (Phelan y otros, 1995). Estudios subsecuentes en fincas han mostrado que la varianza en la postura de huevos fue aproximadamente 18 veces mayor en maíz manejado convencionalmente que en maíz bajo un régimen orgánico. Los autores sugieren que esta diferencia es la evidencia de una característica biológica amortiguante que se manifiesta más comúnmente en suelos manejados orgánicamente.
Estudios en arrozales tropicales bajo riego en Asia mostraron que el incremento de la materia orgánica en los suelos aumentó las poblaciones de detritívoros y de algunos fitófagos que se alimentan de plancton, pero que fueron claves al servir de alimento a depredadores generalistas, aumentando sus poblaciones temprano en la estación, cuando aún no estaban las plagas presentes. De esta manera se constituyó anticipadamente un ejército de enemigos naturales que previnieron las explosiones de plagas. En otros cultivos orgánicos, los colémbolos del suelo pueden jugar una función similar al proveer alimentos alternativos a predadores. El manejo de la materia orgánica ha demostrado ser un mecanismo clave para alcanzar altos niveles de control biológico natural.
Quebrando los monocultivos
Es ampliamente aceptado que restaurar la diversidad vegetal en las fincas confiere una estabilidad de largo plazo a las poblaciones de insectos presentes, probablemente porque en agroecosistemas complejos existe una variedad de parasitoides y depredadores disponibles para suprimir el crecimiento potencial de las poblaciones de especies plagas. La diversificación de agroecosistemas incrementa las oportunidades ambientales para los enemigos naturales y, consecuentemente, conlleva a un mejoramiento del control biológico de plagas. Prácticas agroecológicas como policultivos, sistemas diversificados de cultivo-arvenses, cultivos de cobertura, setos vivos, corredores, etc., conservan enemigos naturales al asegurarles una serie de requisitos ecológicos, como acceso a hospederos alternos, recursos alimenticios como polen y néctar, hábitats para hibernación y microclimas apropiados. La idea es restaurar los mecanismos de regulación natural adicionando biodiversidad funcional dentro y alrededor de los agroecosistemas.
Restaurar la diversidad del paisaje
Una de las características del paisaje agrícola moderno es el gran tamaño y homogeneidad de los monocultivos, que fragmentan el natural. En la medida en que se homogeneiza el paisaje y aumenta la perturbación del ambiente, este se torna cada vez más desfavorable para los enemigos naturales de plagas. Por ejemplo, en cuatro estados del medio oeste de los Estados Unidos, la expansión de monocultivos de soya para biocombustibles redujo la diversidad paisajística, lo que disminuyó el suministro de enemigos naturales de plagas a los campos de soya y redujo los servicios del control biológico en un 24%. Esta pérdida de servicios de control biológico cuesta a los productores de soya de la región un estimado de 58 millones de dólares por año, por la reducción de los rendimientos y el aumento del uso de plaguicidas (Landis y otros, 2008).
Datos recientes demuestran que hay un incremento de enemigos naturales y control biológico en áreas donde permanece la vegetación natural en los bordes de los campos. Estos hábitats son importantes como sitios de refugio y alimento para los enemigos naturales que colonizan los agroecosistemas desde los bordes en cada etapa de crecimiento del cultivo. En campos de maíz en Michigan, Estados Unidos, el nivel de control biológico del noctuido (Pseudaletia unipunctata) por parasitoides fue mayor en los campos de maíz de tamaño pequeño dentro de un paisaje de abundantes setos y árboles, que en los grandes monocultivos sin vegetación en los bordes. En el norte de Alemania, en campos rodeados por paisajes complejos, hubo menos niveles de daño causado por el escarabajo de la colza (Meligethes aeneus) dados los mayores porcentajes de mortalidad larval causada por tres parasitoides icneumónidos. Se observó que el porcentaje de parasitismo fue mayor en los márgenes de los campos (50%) que en el centro (20%).
Una manera de extender la diversidad biológica presente en los paisajes circundantes a los monocultivos de gran escala es el establecimiento de corredores biológicos que permitan la circulación y la distribución de artrópodos benéficos hacia el centro de los monocultivos. En el norte de California, Estados Unidos, se estableció un corredor vegetal que estimuló el movimiento de enemigos naturales para dispersarse por todo el viñedo, regulando así poblaciones de plagas hasta distancias de 50 metros desde el corredor. Tales corredores biológicos deben estar constituidos por especies localmente adaptadas y con periodos de floración secuenciales que atraigan y alberguen a una abundante diversidad de depredadores y parasitoides todo el año. Otra manera es introducir franjas de plantas en floración entre los cultivos como una forma de garantizar el recurso alimenticio de polen y néctar necesario para la reproducción óptima, la fecundidad y la longevidad de muchos enemigos naturales. Franjas de Phacelia, Alyssum, Fagopyrum esculentum (trigo sarraceno), Daucus carota (zanahoria silvestre) y otras se han introducido en varios cultivos, lo que ha facilitado una mayor abundancia de depredadores y parasitoides, especialmente moscas depredadoras de la familia Syrphidae, que han permitido la reducción de las poblaciones de pulgones. En Inglaterra, el establecimiento de las gramíneas Dactylis glomerata y Holcus lanatus en trigo y otros cultivos sirven como “bancos de carábidos” disponiéndose en franjas paralelas a las líneas de cultivo, colocadas a intervalos que atraviesan el cultivo para favorecer a las poblaciones de enemigos naturales en toda la superficie cultivada. Varios ensayos en Suiza e Inglaterra están evaluando franjas de flores sembradas cada 100 metros a lo largo del campo y que se dejan todo el año como refugios. Estas franjas de 6 metros de ancho cubren menos del 2% del área cultivada y pueden ahorrar más del 50% del uso de plaguicidas tóxicos.
Diversificación dentro de los campos
En los últimos 40 años, muchos estudios han evaluado los efectos que sobre la densidad y daño a plagas tiene la diversificación de cultivos en la forma de policultivos. Uno de los sistemas más estudiados es la milpa (policultivo de maíz-frijol), en la que investigaciones realizadas en México y Colombia han mostrado menor incidencia de plagas como el saltahojas (Dalbulus maidis) y los crisomélidos del frijol (Chrysomelidae), así como el cogollero del maíz (Spodoptera frugiperda), dada una mayor abundancia de enemigos naturales y también por los efectos disuasorios directos de las asociaciones de cultivos. En 1991 se analizaron los resultados de 209 estudios que incluían 287 especies de plagas y se descubrió que, en comparación con los monocultivos, la población de insectos plaga era más baja en el 52% de los estudios (Andow. 1991). La población de enemigos naturales de las plagas fue mayor en policultivos en el 53% de los estudios y menor en el 9%. De manera inequívoca, la literatura científica sugiere que los esquemas de diversificación generalmente logran resultados positivos significativos que incluyen la mejora de la abundancia y diversidad de enemigos naturales, la reducción de la abundancia de herbívoros y la reducción del daño a los cultivos.
Una aplicación directa de diseños agroecológicos para disminuir incidencia de plagas es el sistema push-pull de manejo de hábitat para el control del lepidóptero barrenador del tallo (Chilo partellus) en África. El sistema utiliza dos plantas: Desmodium intercalado que repele a los barrenadores y pastos Napier y/o Sudán que se plantan alrededor del maíz para atraer a los parásitos de la plaga. La ecología química responsable del control del barrenador implica la liberación de volátiles atractivos de las plantas trampa (pasto Napier) y los volátiles repelentes del Desmodium. Esta leguminosa, además, suprime la maleza parásita Striga por un factor de 40 en comparación con el maíz en monocultivo. La capacidad de fijación de nitrógeno del Desmodium aumenta la fertilidad del suelo, lo que lleva a un incremento de 15 a 20% en el rendimiento del maíz. Este sistema de repelencia y atracción se probó en 450 fincas en dos distritos de Kenya y hoy en día se utiliza en los sistemas nacionales de extensión en África oriental. Los productores que lo adoptaron reportan un aumento de 15 a 20% en el rendimiento del maíz. En el distrito semiárido de Suba, plagado por barrenadores y por Striga, se obtuvo un incremento sustancial de forraje que a su vez incrementó el rendimiento de leche. Cuando los productores siembran maíz con el pasto y Desmodium juntos, obtienen 2,30 dólares por cada dólar invertido, comparados con 1,50 dólares obtenidos del maíz en monocultivo.
Conclusiones
Mientras los monocultivos se mantengan como la base estructural de los sistemas agrícolas modernos, los problemas de plagas seguirán siendo el resultado de un círculo vicioso que perpetúa el uso de plaguicidas al mantenerse la simplificación de la vegetación que limita las oportunidades ambientales de los enemigos naturales y los desequilibrios nutricionales en los cultivos causados por el exceso de fertilizantes. Ya existen claros signos de que la estrategia del control de plagas con insumos de síntesis química ha llegado a su límite y de que su costo ecológico y social no es justificable. Es necesaria una estrategia alternativa basada en el uso de los principios ecológicos para aprovechar al máximo los beneficios de la biodiversidad en la agricultura. El gran reto para los agroecólogos es desarrollar estrategias que superen los límites ecológicos impuestos por los monocultivos.
La aplicación de los principios agroecológicos provee un marco eficaz para alcanzar la salud de los cultivos mediante la diversificación del agroecosistema, complementada por el mejoramiento de la calidad del suelo. El objetivo principal es mejorar la inmunidad del agroecosistema (mecanismos de control natural de plagas) y los procesos reguladores (ciclo de nutrientes y regulación de poblaciones) a través de diseños agroecológicos que incrementan la diversidad genética y de especies, la acumulación de materia orgánica y la actividad biológica del suelo. La integridad de un agroecosistema depende de las sinergias de la diversidad de plantas, la función continua de la comunidad microbiana del suelo y su relación con la materia orgánica. Se puede argumentar que los agroecosistemas cuyo ciclo de nutrientes está predominantemente modulado por la red trófica del suelo poseen mayor estabilidad ecológica así como resistencia a plagas. Por lo tanto, la gestión agroecológica se debe orientar a mejorar la capacidad de los cultivos para resistir o tolerar plagas mediante la manipulación de las propiedades biológicas de los suelos complementadas por una infraestructura de vegetación que alberga enemigos naturales de plagas y polinizadores (figura 1). Mejorar las interacciones ecológicas positivas bajo y sobre el suelo a través de la integración de las prácticas de manejo de suelos y plagas es una manera robusta y sostenible de optimizar la función total del agroecosistema.
Miguel A. Altieri
Clara I. Nicholls
Universidad de California, Berkeley
Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (SOCLA)
Referencias
- Altieri, M. A. y Nicholls, C. I. 2003. Soil fertility management and insect pests: harmonizing soil and plant health in agroecosystems. Soil and Tillage Research 72:203.
- Altieri, M. A. y Nicholls, C. I. 2004. Biodiversity and Pest Management in Agroecosystems. Nueva York: Haworth Press.
- Andow, D. A. 1991. Vegetational diversity and arthropod population response. Annual Review of Entomology 36: 561-586.
- Chaboussou f. 1967. La trophobiose ou les rapports nutritinnels entre la Plante-hôte et ses parasites. Ann. Soc. Ent. Fr., 3(3): 797-809.
- Chaboussou f. 1972. La trophobiose et la protection de la Plante. Revue des Questiones Scientifiques, Bruselas, 143(1): 27-47 y 143(2): 175-208.
- Landis, D. A. y otros. 2008. Increasing corn for biofuel production reduces biocontrol services in agricultural landscapes. Proceedings of the National Academy of Sciences 105: 20552-20557.
- Letourneau, D. K. y otros. 2011. Does plant diversity benefit agroecosystems? A synthetic review. Ecological Applications 21(1): 9-21.
- Khan, Z. y otros. 2000. Exploiting chemical ecology and species diversity: stemborer and striga control for maize and sorghum in Africa. Pest Management Science 56: 957-962.
- Nicholls, C. I., Parrella, M. P. y Altieri, M. A. 2001. The effects of a vegetational corridor on the abundance and dispersal of insect biodiversity within a northern California organic vineyard. Landscape ecology 16: 133-146.
- Phelan, P. L., Mason, J. F. y Stinner, B. R. 1995. Soil fertility management and host preference by European corn borer, Ostrinia nubilalis, on Zea mays: a comparison of organic and conventional chemical farming. Agric. Ecosyst. and Env. 56: 1-8.
viernes, 1 de junio de 2018
jueves, 31 de mayo de 2018
Los humanos hemos extinguido al 83% de los mamíferos en la Tierra y a la mitad de las plantas

Los humanos somos insignificantes, y sin embargo, una imponente fuerza destructora. Esa es la conclusión del más grande estudio que evalúa el esquema de la vida en la Tierra, publicado esta semana en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
De acuerdo con The Guardian, es el primer estudio que estima el porcentaje que ocupa cada clase de criatura viviente, y de paso, desmonta algunos mitos. Por ejemplo, que las bacterias son mayoría. Según el estudio, realizado por biólogos del Instituto de Ciencia Weizmann (Israel), representan el 13% de todo. Las plantas son la verdadera multitud porque representan el 82% de toda la materia viva sobre la Tierra. Todas las demás criaturas, desde insectos hasta hongos, peces y animales representan solo el 5% de la biomasa mundial. Lo anterior se reparte en un 86% de tierra, el 1% en los océanos y el 13% en las bacterias de la superficie terrestre.
Nadie ha intentado hacer un censo exhaustivo de toda la biomasa antes. “Es lo que se podría llamar un meta-meta-análisis. Está basado en cientos y cientos de documentos. También consultamos con muchos expertos”, dice Ron Milo, investigador del Instituto de Ciencia Weizmann en Israel, cuyo equipo llevó a cabo el análisis, al portal ambiental Robotita.
Los 7.6 billones de personas representamos apenas el 0.01% de las cosas vivas, sin embargo, desde el inicio de la civilización, hace unos 10.000 años, la humanidad ha causado la pérdida irremediable del 83% de los mamíferos salvajes, el 80% de los animales marinos, el 50% de las plantas, y el 15 % de los peces. mientras que el ganado criado por humanos abunda y continúa creciendo.
Esta transformación del planeta ha llevado a los científicos a plantear una nueva era geológica: el Atropoceno, señala The Guardian. Los científicos ofrecen un ilustrativo ejemplo para entender qué tanto hemos transformado la vida en la tierra: los huesos de pollo.
El trabajo revela que las aves de corral ahora representan el 70% de todas las aves del planeta, y solo el 30% son silvestres. En el caso de los mamíferos, el 60% de los que hay sobre la Tierra son animales de granja, más que todo vacas y cerdos. El 36% de los mamíferos somos nosotros, los humanos, y solo el 4% son animales salvajes.
“Es bastante asombroso”, dijo Milo a The Guardian. “En las películas de vida silvestre, vemos bandadas de pájaros, de todo tipo, en grandes cantidades, y luego, cuando hicimos el análisis, descubrimos que hay muchas más aves domesticadas que salvajes”.
Varios científicos consideran que este fenómeno es la sexta extinción masiva de la vida en los cuatro mil millones de años de historia de la Tierra.
De acuerdo con The Guardian, los investigadores calcularon las estimaciones de biomasa utilizando datos de cientos de estudios, que a menudo utilizan técnicas modernas, como la detección remota por satélite que puede explorar grandes áreas, y la secuenciación de genes que puede desentrañar la miríada de organismos en el mundo microscópico.
Comenzaron por evaluar la biomasa de una clase de organismos y luego determinaron en qué entornos podría vivir esa vida en todo el mundo para crear un total global. Usaron el carbono como la medida clave y encontraron que toda la vida terrestre contiene 550 mil millones de toneladas del elemento. Los investigadores reconocen que existen incertidumbres sustanciales en las estimaciones particulares, especialmente para las bacterias en las profundidades de la tierra.
F/El Espectador
F/Archivo
martes, 29 de mayo de 2018
El Araguaney cumple 70 años como el Árbol Nacional de Venezuela
Este martes, se conmemoran 70 años de la declaración de El Araguaney como Árbol Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, resaltó el jefe de Estado, Nicolás Maduro, mediante su cuenta en Twitter.
Maduro señaló que “nuestro insigne mástil de la Patria” es una especie autóctona del país, al que los indígenas llamaron “Voz de Oro”, como tributo a su incomparable hermosura.
El araguaney, cuyo nombre científico es Tabebuia chrisantha, es un árbol autóctono de Venezuela, que fue proclamado como Árbol Nacional el 29 de mayo de 1948 por el entonces presidente Rómulo Gallegos.
Esta planta pertenece a la especie chrisantha, una palabra compuesta de dos vocablos griegos que significan “flor de oro”, su nombre científico Tabebuia es de origen indígena. Posee una altura que oscila entre 6 y 12 metros; es de lento crecimiento, pero de larga duración, su tronco es recto, cilíndrico y de unos 60 centímetros de diámetro.
Es un árbol fuerte, de raíces profundas y tiene el don de crecer casi en cualquier suelo y se adapta a cualquier clima, por lo que puede florecer en campos, llanos, montañas, selvas y sabanas, tierras cálidas, frías y áridas.
El araguaney es verde durante casi todo el año pero por unos pocos días, entre los meses de febrero y abril, se cubre de amarillo con sus flores, que son de corta duración y resulta un atractivo para las abejas que las polinizan y para los pájaros que buscan el néctar.
Fuente: Correo del Orinoco 29/05/18
martes, 22 de mayo de 2018
22 de mayo: Día Internacional de la Biodiversidad
Tal día como hoy, el 22 de mayo de 1993, dada la importancia de la educación y la conciencia pública de la diversidad animal en el planeta, se aplica un Convenio a todos los niveles y la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) determina esta fecha como, “Día Internacional de la Diversidad Biológica”.
El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, resaltó a través de su cuenta oficial de twitter esta celebración, destacando la biodiversidad del país como una de las mayores del mundo.
“Venezuela es uno de los países con mayor biodiversidad del planeta. En el Día Internacional de la Diversidad Biológica reafirmamos nuestro compromiso para resguardarla y protegerla”, escribió el Mandatario Nacional.
Este 2018 se cumplen 25 años del Convenio sobre la Diversidad Biológica. Desde 1992, la Convención se ha ido aplicando a través de la visión y el liderazgo de países, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, comunidades indígenas y locales, la comunidad científica y los individuos a título personal.
A través del instrumento internacional se ha desarrollado una guía científica para la conservación de la diversidad biológica y la utilización sostenible de sus componentes en todo el mundo, han entrado en vigor las estrategias y planes de acción del Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad y el Protocolo de Nagoya sobre acceso a los recursos genéticos y participación justa y equitativa en los beneficios derivados de su utilización del Convenio sobre la Diversidad Biológica.
La ONU en el marco de este 25º aniversario de la Convención señaló que es una buena oportunidad para resaltar los logros del mismo, tanto nacional, como globalmente. Asimismo, explicó que sirve para mirar hacia el futuro, para hacer un seguimiento del plan.
T/ CO
F/ Archivo
F/ Archivo
viernes, 18 de mayo de 2018
Satélites de la NASA detectan cambios muy extraños en el agua dulce de la Tierra
Mediante el uso de satélites, medidas de precipitación y otros datos, una misión conjunta entre la NASA y el Centro Aeroespacial Alemán ―llamada misión Gravity Recover and Climate Experiment (GRACE)― observó las cantidades de agua dulce disponibles en la Tierra de 2002 a 2016. Los científicos combinaron las observaciones satelitales con datos sobre actividades humanas para mapear las ubicaciones en las que el agua dulce está cambiando y determinar por qué.
La misión descubrió que las áreas de tierra húmeda se vuelven aún más húmedas, mientras que las tierras secas se secan aún más. Algunos de los cambios, tanto positivos como negativos, se debieron a acciones humanas, mientras que otros factores como el cambio climático, también desempeñaron un papel importante.
“Lo que estamos presenciando es un gran cambio hidrológico”, afirmó el coautor Jay Famiglietti, del laboratorio Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA en Pasadena, California. “Vemos un patrón distintivo de las zonas húmedas del mundo cada vez más húmedas ―las latitudes altas, los trópicos, y las zonas secas― cada vez más secas”.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?
A pesar de que la Tierra está cubierta de agua, solo entre el dos y el tres por ciento es agua que se origina de manera natural, conocida como agua dulce. Se encuentra en lagos, ríos, nieve, aguas subterráneas y hielo. La pérdida de agua dulce de las capas de hielo en los polos, atribuida al cambio climático, tiene implicaciones para el aumento del nivel del mar. El agua dulce es uno de los recursos más esenciales de la Tierra, para el agua potable y la agricultura.
Este estudio mostró de qué manera el agua disponible puede cambiar en 15 años y qué podría mejorarse con una mejor gestión humana.
F/RT
F/Youtube NASA
sábado, 12 de mayo de 2018
Europa prohíbe totalmente el uso de insecticidas dañinos para las abejas por seis meses
La Unión Europea ha acordado este viernes prohibir totalmente el uso de insecticidas a base de nicotina por el daño constatado que causan a las abejas tanto domésticas como silvestres.
Los pesticidas neonicotinoides son los más extensamente utilizados en la agricultura y su utilización en Europa ya estaba sujeta a diversas restricciones. Ahora, los estados de la UE han acordado que, en seis meses, estos productos no puedan aplicarse en los cultivos al aire libre: son una causa del declive en las poblaciones de abejas, un vector crucial en el proceso de polinización de las plantas.
El camino para sacar estos compuestos de los ecosistemas ha sido largo. La medida afecta a tres insecticidas comercializados por los gigantes de agroquímicos: Bayer y Sygenta. Ambas empresas financiaron un estudio sobre la influencia de sus productos en las abejas aparecido en junio de 2017 en el que se explicaba que estos insecticidas provocaban que la colmenas aguantaran peor el invierno y nacieran menos reinas. Ante los resultados, dijeron que eran “poco concluyentes”.
Unos meses después llegó una mayor corroboración científica por parte de la Agencia de Seguridad Alimentaria (EFSA).
El desplome de las poblaciones de abejas y otros insectos polinizadores había hecho que los insecticidas neonicotinoides no pudieran utilizarse en plantas que florecen para atraer a estos animales. El informe de la EFSA aportaba más evidencias sobre los perjuicios de estos compuestos: la búsqueda de alimentos obligaba a las abejas a someterse a altos niveles de neonicotinoides.
F/Eldiario.es
F/Archivo
viernes, 11 de mayo de 2018
UBV Inicia en Asentamiento Campesino José Antonio Páez Curso: El conuco escolar como alternativa sustentable
Guanare 11/05/18. El
curso socio-académico: El Conuco Escolar
como alternativa sustentable tiene como finalidad la promoción e
implementación de la agricultura sustentable y la práctica agroecológica en los
espacios de las instituciones educativas. La propuesta está orientada al apoyo,
desde el Programa de Formación de Grado Gestión Social del Desarrollo Local, el
Programa de Formación de Grado Agroecología y el Centro de Estudios Educación
Emancipadora y Pedagogía Crítica, Eje Geopolítico Regional Guerrillero
“Maisanta” (CEPEC EGREM), mediante el vínculo universidad-escuela-comunidad, al
proyecto educativo “Todas las manos a la siembra”, desde la formación
socio-académica del colectivo docente de la Escuela Bolivariana “Miguel Antonio
Vasquez”, ubicada en el caserío “Gato Negro”, municipio Guanare estado
Portuguesa. Desde esta jornada se hace énfasis en incidir en la cultura escolar
generando procesos de investigación, la siembra como práctica cotidiana y
generadora de aprendizajes pertinentes y ajustados a todas las áreas de
formación, por tanto verse integrado lo curricular y la cultura escolar y
comunitaria en general. Todo ello enmarcados dentro de la CRBV (1999), del Plan
Nacional Simón Bolívar 2007-2013, Ley Plan de la Patria 2013-2019 y la
LOE (2009).
El mismo se estará desarrollando bajo el acompañamiento de los Profesores: Yolanda Escorcha, Milver Colmenarez, Ovidio Mejías y Víctor Peralta.
martes, 8 de mayo de 2018
viernes, 4 de mayo de 2018
En Ospino culmina con éxito la formación en Agricultura Familiar Urbana desarrollada en Conjunto por la Gobernación del Estado Portuguesa, Alcaldía y UBV
Ospino
04/05/18. En una jornada
realizada a doble turno en las instalaciones de la
Aldea Universitaria Maisanta en Ospino estado Portuguesa, culmino
de forma satisfactoria el curso Agricultura Familiar Urbana
desarrollada en Conjunto por la Gobernación del Estado Portuguesa,
Alcaldía y UBV. La actividad se desarrollo en dos momentos el
primero en capacitación teórica en cuanto a cómo establecer los
espacios productivos y la segunda en una salida de campo para conocer
y socializar experiencias de producción de diferentes rubros.
Es indiscutible
que una de nuestras mayores debilidades es la alta dependencia
externa en algo fundamental como la seguridad alimentaria, por ello y
tomando en consideración que la mayor parte de la población
venezolana se encuentra asentada en espacios urbanos y que además de
forma grave y alarmante el sector rural en su inmensa mayoría se
encuentra bajo la producción de monocultivos bajo la lógica del
capital, se hace impostergable iniciar un trabajo para producir
alimentos sanos y variados en cada palmo de espacio que en este
momento no esté productivo sobre todo en las zonas urbanas.
Al lograr que las
familias que viven en áreas urbanas produzcan con visión
agroecológica parte de lo que necesitan para vivir se fortalecería
nuestra soberanía, a su vez atacando problemas ambientales, sociales
y económicos.
De esta forma ya
desde la Alcaldía de Ospino y la UBV Agroecología se continuara el
trabajo para que el mayor número de familias posibles inicien el
proceso de producir en sus patios, agradecemos el apoyo prestado para
el desarrollo satisfactorio de esta capacitación al Alcalde Carlos
Molina.
jueves, 3 de mayo de 2018
Rescatando Nuestras Tradiciones “La Cruz de mayo” 2018
Hoy 3 de mayo nuevamente en medio de a festividad de la Cruz de Mayo la cual señala el inicio de la época de lluvia y por consiguiente el periodo de siembra que anuncia el reverdecer de la naturaleza, el incremento de los caudales de agua, prosperidad y alimentos.
El festejo originalmente fue traída a esta parte del continente americano, al igual que otras celebraciones tradicionales, por los sacerdotes y conquistadores españoles, quienes conmemoraban el 3 de mayo, el hallazgo en el año 324, por parte de Santa Elena, madre del emperador Constantino, de la cruz donde murió Cristo, sin embargo estudiosos de las costumbres europeas aseguran, que antes de este suceso, los pobladores de ese continente, realizaban rituales para festejar la llegada de la primavera.
La cruz tiene su fiesta conmemorativa el 3 de mayo, mes durante el cual se hacen actos en su honor en distintas regiones de nuestro país. En muchos lugares las cruces que se encuentran en sitios públicos se adornan con flores y papeles de colores. Durante estas fechas, cofradías y particulares preparan altares donde se coloca la cruz y se la ofrenda con flores, frutas y cirios encendidos, en agradecimiento por preservar la salud y la fertilidad.
La fiesta de la Cruz de Mayo va más allá del acto religioso, también es una manifestación de júbilo, caracterizada por melodiosos cantos y bailes. Y a pesar de que actualmente la tradición se ha perdido en gran parte de la población, muchos de nosotros aún recordamos cómo nuestros abuelos y abuelas decoraban la cruz con papel de seda, de llamativos colores, para luego colocarla en la mesita de noche o en el altar dispuesto para todos los santos.
En el Velorio de la Cruz de Mayo se identifican las tres principales vertientes de la identidad Venezolana la herencia Cultural de los pueblos Aborígenes, de la Española y de la Africana. De la Indígena el Madero, el significado y la ceremonia, de la Española el Culto a Jesucristo, las décimas y la fecha y de la Africana, la percusión, el canto del llamado y la respuesta, la algarabía, el jolgorio, el bochinche y la rochela.
martes, 1 de mayo de 2018
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