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miércoles, 1 de julio de 2026

Voces del Clima # 25. ¿Se está moviendo más la Tierra? Por qué sentimos que hay más sismos y qué dice la ciencia

Por: Victor Peralta 

Coordianador de Cambio Climático UTEC Portuguesa MINEC 


En los últimos meses, las noticias sobre terremotos devastadores y temblores inesperados han ocupado los titulares de todo el mundo. Desde la actividad constante en el "Anillo de Fuego" del Pacífico hasta movimientos inusuales en zonas menos sísmicas, la pregunta que surge de forma natural es: ¿Por qué está temblando tanto y de forma tan intensa?


Aunque pueda parecer que el planeta está entrando en una fase de inestabilidad sin precedentes, la respuesta es una combinación de geología, tecnología y un fenómeno de percepción.


1. La realidad estadística: ¿Hay realmente más sismos?

Según el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), la respuesta corta es no. Estadísticamente, la cantidad de terremotos de gran magnitud (clase 7.0 o superior) se ha mantenido bastante estable a lo largo de las décadas, con un promedio de unos 15 por año. Sin embargo el día 24 de junio de 2026, se presentó en Venezuela una manifestación poco usual, un doblete sísmico el primero de magnitud 7.2 y en menos de 45 segundos después otro de 7.5 en la escala de Richter.


¿Por qué parece que hay más?

Mejor detección: Hoy contamos con miles de estaciones de monitoreo más que hace 30 años. Podemos detectar sismos diminutos que antes pasaban desapercibidos.

Comunicación instantánea: Hace décadas, un sismo en una zona remota del océano o de Asia no llegaba a nuestras pantallas. Hoy, un video en redes sociales nos hace "sentir" el terremoto en tiempo real, sin importar dónde ocurra.


2. El fenómeno de los "Enjambres Sísmicos"

Aunque el promedio anual sea estable, los terremotos no ocurren de manera lineal; suelen presentarse en clústeres o rachas. Esto se debe a que el movimiento de una placa tectónica puede aumentar el estrés en las fallas adyacentes. Cuando una falla grande "rompe" (causando un terremoto), puede desencadenar una serie de réplicas o incluso activar fallas cercanas, dando la sensación de una actividad frenética en un periodo corto.


3. El Anillo de Fuego: El motor del mundo

Cerca del 90% de los terremotos del mundo ocurren en el Anillo de Fuego del Pacífico. Esta zona, donde las placas tectónicas chocan y se hunden (subducción), está en constante movimiento. Países como Chile, Japón, México y Filipinas están sobre esta línea de fuego. Los ciclos de liberación de energía de estas placas pueden durar años, y actualmente varias zonas están liberando presión acumulada durante décadas.


4. ¿Influye el Cambio Climático?

Esta es una de las fronteras más recientes de la geología. Algunos científicos sugieren que el cambio climático podría tener un impacto indirecto a través del ajuste isostático. 

Al derretirse los grandes glaciares, se elimina una cantidad masiva de peso que presionaba la corteza terrestre. Al liberarse esa carga, la corteza "rebota" o se expande, lo que podría desestabilizar fallas geológicas en regiones cercanas a los polos o en zonas montañosas, provocando lo que algunos llaman "terremotos glaciales". Sin embargo, esto no explica los sismos en zonas tropicales o alejadas de los hielos.


5. Sismos inducidos por el hombre

No todo es culpa de la naturaleza. En algunas regiones, la actividad humana ha incrementado la frecuencia de sismos menores y moderados. El fracking (fracturación hidráulica), la minería profunda y el llenado de grandes embalses de agua pueden alterar la presión en el subsuelo, facilitando el deslizamiento de fallas que ya estaban bajo estrés.


6. Urbanización y Vulnerabilidad

El factor que hace que los sismos parezcan "más intensos" es que el mundo está más poblado. Ciudades enormes se han construido sobre fallas geológicas o en suelos poco estables. Por lo tanto, un sismo de la misma magnitud que hace 50 años hoy causa mucho más daño y pérdida de vidas, lo que aumenta la cobertura mediática y la sensación de catástrofe.


Conclusión

La Tierra es un organismo vivo, geológicamente hablando. No estamos necesariamente ante un aumento del número de sismos, sino ante un planeta extremadamente dinámico y una humanidad mucho más conectada e informada. 


La ciencia coincide en que no podemos evitar que la Tierra se mueva, pero la frecuencia de estos eventos sirve como un recordatorio urgente: la clave no está en el miedo, sino en la **prevención, la infraestructura sismorresistente y la educación** para saber cómo reaccionar ante el inevitable latido de nuestro planeta.


COORDINACIÓN CAMBIO CLIMÁTICO UTEC PORTUGUESA MINEC 

II Lugar Premio de Periodismo “Dr. Manuel Palacio Fajardo” 2016

Desde el 06012014 - 4:35 p.m.