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miércoles, 16 de septiembre de 2026

Sembrar vida en el asfalto: El oasis sustentable de Iraira Bastidas en el corazón de Guanare


En el Barrio La Arenosa, una agrourbana transforma desechos en sustrato y el concreto en un agroecosistema diverso que alimenta el cuerpo y el espíritu.


GUANARE, PORTUGUESA – En la ciudad del "Llano Adentro", donde el sol suele imponer su fuerza, hay un rincón en el Barrio La Arenosa que desafía el calor con el frescor de la naturaleza. Allí, Iraira Coromoto Bastidas Colmenarez no solo habita una casa; lidera una revolución silenciosa y verde que demuestra que la soberanía alimentaria y el respeto por la Madre Tierra comienzan en el patio del hogar.


Iraira es lo que hoy se denomina una “agrourbana”, pero su labor va más allá de la simple siembra. Ha logrado consolidar un agroecosistema urbano integral donde la biodiversidad es la protagonista. Al caminar por su espacio, se percibe una armonía cuidadosamente planificada: plantas medicinales que ofrecen sanación natural, especies ornamentales que dan belleza al entorno y cultivos esenciales para la alimentación diaria de su familia.


 El arte de crear suelo

Uno de los pilares del éxito de Iraira es su autonomía en la producción. Consciente de que la tierra fértil es el motor de la vida, ella misma elabora su sustrato. Mediante la técnica de compostaje en pilas, transforma los restos orgánicos en abono de alta calidad, cerrando el ciclo de nutrientes y reduciendo drásticamente la generación de basura en su comunidad.


El cuidado de la Madre Tierra no es una teoría, es una práctica diaria, comentan quienes conocen su labor. Y esa práctica se refleja también en su compromiso con el reciclaje. En el jardín de Iraira, el plástico no es un contaminante, sino una herramienta: envases de diversos tamaños cobran una segunda vida como maceteros y sistemas de propagación, demostrando que la creatividad es el mejor fertilizante.


Un pulmón para La Arenosa

El proyecto de Bastidas Colmenarez es un modelo de resiliencia urbana. Su agroecosistema no solo provee alimentos frescos y libres de químicos, sino que funciona como un pequeño pulmón vegetal en Guanare, regulando la temperatura local y fomentando la cultura ecológica entre sus vecinos.


Iraira Coromoto no solo siembra semillas; siembra conciencia. Su entusiasmo por la conservación ambiental la ha convertido en un referente para el Barrio La Arenosa, probando que no se necesitan grandes extensiones de tierra para ser productivos, sino voluntad, técnica y un profundo amor por la naturaleza.


En tiempos donde la sostenibilidad es una urgencia global, la experiencia de esta mujer portugueseña brilla como un recordatorio de que cada patio, cada envase reutilizado y cada pila de compost nos acerca un paso más a la reconciliación con nuestro planeta.



























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