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miércoles, 10 de junio de 2026

Voces del Clima # 22. Agricultura y Cambio Climático: Un Desafío de Doble Vía para la Seguridad y Soberanía Alimentaria.

Por: Victor Peralta 

Coordinador Cambio Climático UTEC Portuguesa 

La relación entre la agricultura y el cambio climático es uno de los vínculos más críticos y complejos de nuestro tiempo. Se trata de una relación de "doble vía": por un lado, la agricultura es una de las actividades más vulnerables a las alteraciones del clima; por otro, es uno de los principales motores del calentamiento global. En un mundo que se encamina hacia los 10.000 millones de habitantes para el año 2050, entender y transformar esta relación es vital para garantizar la seguridad alimentaria global.


 1. El impacto del cambio climático en la producción de alimentos


El aumento de la temperatura global y la alteración de los patrones meteorológicos están transformando el mapa agrícola del mundo. Los efectos se manifiestan de diversas formas:


1.1 Fenómenos meteorológicos extremos: Las sequías prolongadas, las inundaciones repentinas y las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas, destruyendo cosechas enteras y diezmando el ganado.

1.2. Alteración de los ciclos biológicos: El cambio en las estaciones afecta los tiempos de siembra y cosecha. Además, el aumento de las temperaturas favorece la expansión de plagas y enfermedades hacia regiones donde antes no existían.

1.3. Escasez hídrica: La agricultura consume aproximadamente el 70% del agua dulce del planeta. El deshielo de los glaciares y la alteración de las lluvias ponen en riesgo el riego necesario para cultivos básicos como el arroz y el trigo.

1.4. Pérdida de biodiversidad y suelos: La degradación del suelo y la pérdida de polinizadores (como las abejas) debido al estrés climático amenazan la productividad a largo plazo.


 2. La agricultura como emisor de gases de efecto invernadero


No se puede ignorar que el sistema alimentario actual es responsable de aproximadamente un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI). Las fuentes principales son:


2.1. Ganadería: La producción de carne y lácteos (especialmente de rumiantes) genera grandes cantidades de metano, un gas con un potencial de calentamiento mucho mayor que el CO2.

2.2. Fertilizantes químicos: El uso excesivo de fertilizantes nitrogenados libera óxido nitroso, otro potente gas de efecto invernadero.

2.3. Deforestación: La expansión de la frontera agrícola para cultivos industriales (como la soja o la palma de aceite) y pastizales implica la quema de bosques, liberando el carbono almacenado en los árboles.

2.4. Gestión del arroz: Los arrozales inundados producen metano debido a la descomposición orgánica en condiciones anaeróbicas (sin oxígeno).


 3. Hacia una agricultura climáticamente inteligente (Soluciones)


La buena noticia es que la agricultura también posee un enorme potencial para ser parte de la solución. La transición hacia modelos más sostenibles es urgente y se basa en tres pilares:


A. Mitigación

Consiste en reducir las emisiones. Esto incluye la **agricultura regenerativa**, que busca devolver el carbono al suelo mediante la siembra directa (sin labranza), el uso de cultivos de cobertura y el compostaje. Asimismo, la mejora en la dieta del ganado puede reducir drásticamente las emisiones de metano.


 B. Adaptación

Es necesario desarrollar variedades de cultivos más resistentes al calor y a la sequía. La **agricultura de precisión**, que utiliza datos satelitales e inteligencia artificial, permite optimizar el uso de agua y fertilizantes, reduciendo el desperdicio y aumentando la eficiencia.


 C. Sistemas agroforestales

Combinar árboles con cultivos o ganadería no solo ayuda a capturar carbono, sino que también mejora la biodiversidad, protege el suelo de la erosión y proporciona sombra al ganado y a los cultivos sensibles.


4. El papel del consumidor


El cambio no depende solo de los agricultores y los gobiernos. Las decisiones de consumo desempeñan un papel fundamental. Reducir el desperdicio de alimentos (se estima que un tercio de lo que se produce termina en la basura) y optar por dietas más equilibradas con productos de temporada y de origen local puede reducir significativamente la huella de carbono del sistema alimentario.


Lo anteriormente señalado, permite decir que la agricultura se encuentra en una encrucijada. Si seguimos con el modelo tradicional, el cambio climático pondrá en riesgo la capacidad de alimentar a la humanidad. Sin embargo, si apostamos por una transformación hacia prácticas sostenibles, la agricultura puede convertirse en una poderosa herramienta para enfriar el planeta, restaurar los ecosistemas y asegurar que nadie se quede sin comida en la mesa. La seguridad alimentaria del futuro depende de las decisiones que tomemos hoy sobre la tierra.


COORDINACIÓN CAMBIO CLIMÁTICO UTEC PORTUGUESA MINEC 

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