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martes, 22 de octubre de 2019

INIA promueve la cunicultura como alternativa de producción familiar

Atendiendo el decreto anunciado por el presidente de la República Nicolás Maduro, destinado a la protección legal y financiera de especies animales como conejos, cabras, ovejas, aves y porcino, en el Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas (INIA), organismo adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Agricultura Productiva y Tierras (Min-Agricultura), se llevó a cabo un foro denominado La Cunicultura como Alternativa de Producción Familiar, para avanzar hacia nuestra independencia agroalimentaria.

El encuentro de saberes se desarrolló en el Auditorio de la Gerencia General del ente agrario, y participaron como ponentes Manuel Solórzano, Kazandra Barreto, Renny Salcedo, Hadid Fernández, Weismar Amundaray y Andrés Delgado, quienes tuvieron la oportunidad de tratar temas como las generalidades de la cría de conejos, razas de conejos para la producción de carne, alimentación alternativa en la cunicultura, registro y sistematización de la información en exploraciones cunícola y experiencias en unidad de producción familiar.

Al respecto, Euval Solórzano, coordinador del Departamento de Desarrollo Comunitario del INIA, expresó que la iniciativa tiene el propósito de ampliar experiencias en el área cunícola ya que hay familias que han emprendido la cría de esta especie y requieren asistencia técnica. “La visión de la Gerencia de Participación y Desarrollo Comunitario fue crear y organizar una red a través de los CLAP Productivos, consejos comunales, productores, productoras, investigadores e instituciones relacionadas con el ámbito agrícola, a fin de que los mismos tomen la cunicultura como una fuente de producción familiar y de esta manera obtener la proteína animal”, indicó.

Asimismo, Solórzano resaltó que a raíz de estos encuentros se decidió potenciar este movimiento cunicultor que viene creciendo y es promovido por el ministro de Agricultura, Wilmar Castro Soteldo, y liderada por el presidente Nicolás Maduro.

Por su parte, Renny Salcedo, profesor de la Universidad Rómulo Gallegos y miembro de la Escuela Cunícola Agroecológica Arawaco, explicó que estas jornadas informativas sirven para fomentar la cría de conejos como una alternativa para el consumo de proteína de origen animal. A su vez, recalcó que desde hace tiempo vienen trabajando con las comunidades en pro de fortalecer este alimento de guerra, declarado así por el Ejecutivo Nacional el 17 de abril de este año.

De igual forma, el profesor Salcedo mencionó que durante el foro se desarrollaron tópicos relacionados con la organización, producción, genética y sanidad, puntos importantes para aquellos interesados en iniciarse en este proceso productivo.

Las instituciones que asistieron a la jornada fueron INSAI, Fundación Ciara, Banco Agrícola, Fondas, Fundacite Aragua y la Secretaría del Min-Agricultura en la entidad.
T/ Prensa INIA
Maracay
F/ Correo del Orinoco 22/10/2019

jueves, 17 de octubre de 2019

Te consideras Agroecólogo? Siembras sanamente? Investigas o formas en agroecología? Truekeas alimentos? Estas en un movimiento social para alimentarte mejor? Entonces esto ES CONTIGO!!

 
Queremos registrar en un mapa, las diversas manifestaciones de la agroecología en Venezuela para identificar y promover la interacción entre actores que puedan generar planes e iniciativas populares o generación de políticas públicas.

Aquellas personas, instituciones, colectivos, etc interesados en aparacer en este mapa, que estará disponible en distintos sitios web, deben ingresar sus datos en el siguiente: Formulario:


Una vez llenado el formulario nuestro equipo de trabajo, procederá a revisar la información para añadir la ubicación geográfica y la ficha informativa al mapa. Este proceso no es automático, puede tardar entre 2 y 3 dias.

El mapa actualmente está en pleno proceso de construcción, pero si deseas visualizar los avances, puedes acudir al siguiente enlace: Mapa de la agroecología en Venezuela

miércoles, 16 de octubre de 2019

El impacto social, nutricional y ambiental del desperdicio de alimentos

La demanda mundial de alimentos está aumentando y cambiando rápidamente debido al crecimiento de la población, las modificaciones en la dieta y el desarrollo económico.

La mejora de la sostenibilidad del sistema agroalimentario es una prioridad a nivel mundial, aunque muchos de los esfuerzos se han centrado hasta ahora en el lado de la producción (como el aumento de las hectáreas cultivadas).

Sin embargo, la promoción del consumo responsable (dietas sostenibles y saludables, y reducción del desperdicio de alimentos) es una estrategia clave para lograr beneficios ambientales y una seguridad alimentaria sostenible.

Uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, el ODS 12, se enfoca a la producción y el consumo responsables. Una de sus metas es reducir a la mitad la pérdida y desperdicio de alimentos.

Desperdicio alimentario, fuente de desigualdad

El desperdicio de alimentos genera un gran impacto sobre la seguridad y distribución alimentaria a nivel mundial. Según la FAO, existen más de 815 millones de personas con desnutrición en el mundo. Desaprovechar alrededor de un tercio de los alimentos producidos genera una gran desigualdad y una importante distorsión en el conjunto del sistema alimentario.

El número de estudios destinados a cuantificar el desperdicio alimentario a lo largo de la cadena ha crecido significativamente durante los últimos años. Anteriormente, no solo escaseaban los trabajos científicos o técnicos, sino también la concienciación en la opinión pública.

Poco a poco, debido en gran parte a la asociación del desperdicio con la desnutrición y al gran impacto ambiental que supone, las estimaciones y análisis sobre la materia se han incrementado.

La pérdida y el desperdicio de alimentos representan un mal uso de la mano de obra, el agua, la energía, la tierra y otros recursos naturales que se utilizaron para producirlos.

Los estudios que se han realizado recientemente vinculando desperdicio y medio ambiente tratan de responder preguntas como: ¿cuáles son los efectos de tirar la comida sobre las emisiones de gases contaminantes o los recursos naturales? ¿Sería posible obtener mejoras ambientales significativas reduciendo el desperdicio de alimentos?

En diferentes investigaciones se ha puesto de manifiesto que reducir el desperdicio de alimentos se traduce en una disminución considerable de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Esto se debe a que la producción de todos los alimentos que se pierden o desperdician a lo largo y ancho de la cadena genera una serie de GEI que se podrían evitar si no fuesen obtenidos.

Dicho de otra forma, los alimentos no consumidos se convierten en comida “destinada” única y exclusivamente a contaminar. Si no fuesen desperdiciados, no se necesitaría producir otros nuevos (con las emisiones que ello genera).

Por ejemplo, el desperdicio de 88 millones de toneladas de alimentos al año en la UE es responsable de la emisión de 170 millones de toneladas de CO₂. Esta cifra representa el 8 % del total de emisiones globales y se acerca al volumen de este gas correspondiente al transporte por carretera.

Una investigación a escala mundial concluyó que alrededor del 25 % del total de kcal producidas se desperdician. Esta tasa de pérdida de alimentos supone que alrededor del 23 % de los recursos naturales (agua dulce, tierras de cultivo y fertilizantes) son igualmente desperdiciados.

El estudio demostró también que el uso total de las tierras de cultivo “desperdiciado” es casi igual a la extensión de la superficie agrícola de África.

Pérdida de agua y nutrientes


El desperdicio de alimentos implica también una pérdida de agua (la utilizada para producirlos) o nutrientes. Desde el centro CEIGRAM de la Universidad Politécnica de Madrid y el Observatorio del Agua de la Fundación Botín hemos realizado un estudio para evaluar los impactos hídricos y nutricionales relacionadas con el desperdicio en hogares españoles.

Los resultados del trabajo mostraron que “solo” se desperdicia un 4 % de lo comprado (unos 26 kg por persona y año). Pero esta cifra implica un desperdicio de 116 litros de agua por persona y día. De ellos, 19 litros son de “agua azul” (fueron destinados directamente para riego). Este volumen supone casi un sexto de todo el agua que utiliza una persona diariamente para el resto de actividades en el hogar (ducha, bebida, limpieza, etc.).

Además, el desperdicio de alimentos lleva asociada una pérdida de nutrientes. Nuestros resultados revelaron que debido al desperdicio anual de alimentos en los hogares españoles, se malgastan las siguientes cantidades de nutrientes por persona y año:

  • Macronutrientes: 40 385 kcal, lo que significa casi 7,5 kg de macronutrientes; 1,5 kg de proteínas, 1,8 kg de grasas y 4,2 kg de carbohidratos.
  • Fibra: 483 g.
  • Micronutrientes: casi 160 gramos (19 g de vitaminas y 141 g de minerales).

Esto significa que alrededor del 5 % de la energía (kcal), el 5 % de las proteínas (y el resto de macronutrientes), el 8 % de la fibra, el 4 % de los minerales y el 11 % de vitaminas se pierde en la parte final de la cadena alimentaria.
Con el equivalente al desperdicio generado anualmente en el conjunto de todos los hogares españoles se podría alimentar a casi 2,2 millones de personas al año. A nivel individual, los nutrientes contenidos en la comida que tira anualmente una persona podrían alimentarla durante 18 días (teniendo en cuenta una necesidad media de alrededor de 2 200 kcal/persona y día).

F/  https://grandesmedios.com 16/09/19

jueves, 10 de octubre de 2019

“Nosotras sabemos qué hacer” – 1° Encuentro Nacional de Mujeres Trabajadoras de la Tierra

“Este jueves 10 y viernes 11 de octubre cientas de mujeres trabajadoras de la tierra, de agricultoras, de productoras de alimento nos vamos a juntar en nuestro 1° Encuentro Nacional de Mujeres Trabajadoras de la Tierra” cuenta Rosalía Pellegrini, Secretaria de Género de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT).

“La mayoría somos promotoras de género rural, porque ante la ausencia del Estado con políticas específicas diseñamos todo un plan de promotoras rurales de género. Y lo que hacemos es salvarnos: salvarnos de los machismos que habitan en nuestras casas, de los machismos que habitan en nuestras quintas donde somos esclavas de un modelo de producción en el cual no podemos decidir cómo producir, y donde nos envenenamos a nosotras y a nuestras familias.”

Las trabajadoras de la tierra “somos esclavas sin recibir un sueldo; tenemos triple trabajo porque somos sostenedoras de la familia, que garantiza la reproducción de nuestra forma de vida campesina, somos mano de obra en las quintas donde trabajamos muchas horas, y al mismo tiempo somos sostenedoras de estas redes donde nos salvamos a nosotras mismas de la violencia machista que genera el sistema capitalista y el modelo de agronegocio.”

“También sostenemos nuestras organizaciones donde nos planteamos transformar las relaciones sociales. No sólo transformarnos a nosotras sino transformar a los varones quinteros, agricultores, que se encuentran también sumergidos en un modelo de producción, en un estereotipo, en una forma de ser y relacionarse que genera la violencia que sufrimos.”

Del Encuentro van a participar compañeras de las 15 provincias donde la organización tiene bases, y contarán con la presencia de compañeras de organizaciones campesinas hermanas de Latinoamérica: van a aportar su experiencia y mirada compañeras como Viviana Catrileo de  Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indigenas (ANAMURI) de Chile, compañeras de la  Coordinadora Nacional de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas (CONAMURI) del Paraguay, Adriana Guzmán del  Feminismo Comunitario Antipatriarcal de Bolivia, Lolita Chávez del Pueblo Quiché de Guatemala, Blanca Chancoso de la  Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) y compañeras del  Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil.
“En ese marco vamos a debatir y a desarrollar una agenda de lucha en lo que llamamos este feminismo popular y de las trabajadoras de la tierra, para después participar del 34° Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias de este sábado 12 y domingo 13 de octubre.”

El domingo 13/10 al mediodía, en el marco de la  Campaña Somos Plurinacional, van a participar de la mesa de  Feministas del Abya Yala en la Plaza San Martín de La Plata. Y a las 15hs convocan ahí mismo a un “Verdurazo de las mujeres agricultoras y productoras de alimento. Para afirmar que aquellas que producimos alimentos, aquellas que no tenemos acceso a la tierra no queremos ser más marginadas. Queremos acceso a la tierra y soberanía Alimentaria en un modelo que nos incluya como mujeres.”

Para finalizar y en el marco de las declaraciones del CEO de Syngenta, Antonio Aracre, de donar el 1% de la producción de esta campaña “para combatir el hambre en la Argentina”, nos dice: “ No contamos con ellos para solucionar la emergencia alimentara de nuestro pueblo. Él es representante de una empresa (como otras) que nos envenena a nosotras y a los consumidores; que nos encadena a un modelo de producción sin acceso a la tierra y donde no podemos decidir nada. Pero nosotras sí sabemos qué hacer y lo estamos haciendo con agroecología, con organización y con nuestro feminismo.

lunes, 30 de septiembre de 2019

Amazonía, cuando los pueblos arden

Hoy no solo la selva amazónica arde, sino que la casa de 400 pueblos está en llamas. Son cientos de conocimientos y sabidurías para la sostenibilidad de la madre tierra, abocadas a desaparecer. Son cientos de miles de personas en riesgo de ser expulsadas de su casa para engrosar la miseria de los barrios marginales de Sao Paulo, Río de Janeiro, Lima o Bogotá.

Hicieron falta dos semanas de agosto para que los medios de comunicación occidentales empezaran tímidamente a hacerse eco de los incendios en la Amazonía; aún hoy, ya en pleno septiembre, siguen negándose a informar sobre los aún mayores en el África ecuatorial (Congo, Angola…). Ya ha pasado más de un mes desde que los primeros se declararon y tras unos pocos días en los informativos, la Amazonía ha desaparecido de nuevo de portadas y primeras noticias, aunque la situación persiste en su gravedad y el fuego abre nuevos espacios de vaciamiento del bosque.

Un dato que nos ilustra con absoluta claridad esta visión y el desinterés verdadero por lo que allá ocurra es el que nos dieron los gobiernos que se autodenominan como los más poderos del planeta, el G-7, durante su reunión en Biarritz. Coincidente ésta con el fuego que consumía miles y miles de hectáreas, y a fin de no parecer del todo insensibles y tener cierto protagonismo en los medios apareciendo como preocupados, se dignaron aprobar casi veinte millones para apagar el incendio; dinero que, posiblemente, nunca llegará a hacerse realidad.

El ridículo fue escandaloso, cuando las redes sociales les recordaron que el año anterior el compromiso internacional para recuperar el techo de Notre Dame en París había ascendido en escasas horas a varios cientos de millones. Resulta ser una evidencia triste del hecho de que hay destrucciones de ciertas “catedrales naturales” que nuestras poderosas e “inteligentes” autoridades siguen sin comprender; evidencia también de la hipocresía absoluta de estas élites.

Otra cuestión claramente mostrada en esos días fue la preocupación por la defensa de los ecosistemas en peligro. Primaron los análisis sobre el riesgo de acabar con el “pulmón del mundo”, sobre lo que eso supondría para el cambio climático, sobre las lluvias y sequías que vendrían, etc. Grave y preocupante situación, desde luego, y los análisis más o menos acertados haciendo un llamado a la conciencia de nuestras sociedades sobre el futuro que estamos definiendo para nuestro planeta y las generaciones que vendrán.

Pero, a pesar de lo encomiable del llamamiento y de la necesidad de todas esas reflexiones para la conciencia humana primó, una vez más, en la inmensa mayoría de las crónicas, de las imágenes televisivas, la siempre presente invisibilización de quienes durante siglos han cuidado, vivido y respetado la Amazonía.

Las informaciones tienden a trasladarnos una imagen de selva idílica donde habita en absoluta libertad y armonía solo fauna salvaje y flora endémica. Sin embargo, son más de 400 los diferentes pueblos indígenas, sobrepasando el millón las personas, que viven en este territorio. De alguna forma, es cómo si ardiera en dos semanas una de nuestras grandes ciudades y los medios de comunicación y la clase política solo nos hablaran, solo se preocuparan por el estado en el que quedarían edificios, calles y parques de la misma.

Lo cierto es que, una vez más, los intereses económicos de las élites han primado en los escasos pero unidireccionales análisis, declaraciones y reflexiones. Cierto es también que ha habido honrosas excepciones en esta visión, pero es innegable que cuando los medios y la clase política nos hablan de la Amazonía solo nos transmiten la idea de un paraíso o infierno verde y vacío. Y posiblemente, es en esto último donde una vez más está el quid de la cuestión.

Históricamente los procesos de colonización nos han trasladado la imagen de territorios vacíos, los famosos “terra nullius”, o territorios sin dueños. Ambos conceptos, sobre todo el segundo, despejaban el campo y la conciencia para la posterior invasión y ocupación colonial. Así, cuando ahora se habla de la Amazonía ésta es la idea que quieren imponer desde hace muchos años.

La comunidad internacional en diferentes momentos ha planteado la necesidad de que sea ésta la que se ocupe, la que administre la extensa cuenca amazónica por su importancia para la supervivencia del planeta. Por otra parte, los gobiernos de los ocho países que son parte de esta cuenca defienden que son ellos los responsables soberanos de la misma. Y unos y otros siguen ignorando a los verdaderos dueños del territorio, aquellos pueblos indígenas que han demostrado durante cientos de años que son los únicos que han sabido y saben de su correcto uso, conservación y disfrute sin poner en riesgo la biodiversidad y la sostenibilidad de los sistemas integrales de vida allí existentes.

Hoy, gobiernos pseudofascistas como el de Brasil consideran a las mujeres y hombres indígenas como un estorbo a eliminar para poder entregar esa tierra a mineros, ganaderos y agroindustriales. Y muchos otros gobiernos, como la mayoría de los que forman la “preocupada comunidad internacional” que, bajo la dirección de los poderes económicos, siguen viendo la Amazonía como un espacio inexplorado, repleto de riquezas hídricas, minerales, forestales, hidrocarburíferas, agroindustriales que hay que repartirse y poner en producción cueste lo que cueste. Incluso a costa de ese millón de personas que en sus declaraciones dicen defender pero ignoran, y que han demostrado verdaderamente saber cuidar la naturaleza, muy al contrario de quienes se presentan como sus teóricos defensores.

Por todo ello, hoy no solo la selva amazónica arde, sino que la casa de 400 pueblos está en llamas. Son cientos de culturas, de conocimientos y sabidurías, vitales entre otras, para la sostenibilidad de la madre tierra, abocadas a desaparecer. Son cientos de miles de personas en riesgo de ser expulsadas de su casa para engrosar la miseria de los barrios marginales de Sao Paulo, Río de Janeiro, Lima o Bogotá.

Y la pregunta, algunos dirán que ingenua, es si en este caso y ante esta realidad, actuaciones irresponsables de gobiernos como el brasileño y de quienes se mueven tras la cortina de humo del incendio, los intereses económicos de hacendados, oligarcas y transnacionales, verdaderos responsables últimos de esta situación, no pueden ser juzgados por crímenes de lesa humanidad. Otra pregunta en la misma línea es saber si esa hipócrita e interesada comunidad internacional que ha calificado como genocidios la muerte masiva, consciente y provocada de pueblos como el judío, no puede en este caso aplicar el mismo calificativo cuando se pone sobre la cuerda floja de la existencia a más de un millón de personas. O tendremos que suponer, nuevamente, que para este sistema neoliberal no todas las vidas y pueblos tienen la misma dignidad y derechos.

Límpiense sus lágrimas de cocodrilo, dejen de ver la Amazonía como un mercado de beneficios económicos para las élites locales y transnacionales y respeten la existencia de quienes han sabido construir modelos de vida respetuosos con la naturaleza. Saquen unos y otros sus manos de la Amazonía y ésta nos sobrevivirá. De lo contrario, no ya las generaciones venideras, sino nuestros inmediatos hijos e hijas verán morir y desaparecer ese espacio de rica diversidad humana y natural.

lunes, 23 de septiembre de 2019

Congreso Venezolano de Agroecología, por una agricultura sustentable

La coyuntura actual de Venezuela ante el asedio del gobierno de Estados Unidos exige el desarrollo de alternativas audaces vinculadas a la producción de alimentos, en respuesta a la acción desestabilizadora del mercado.
Para enfrentar las medidas coercitivas de Washington que generan pérdidas millonarias y dificultan la adquisición de insumos destinados a atender las necesidades del pueblo, el Ejecutivo bolivariano trabaja en la constitución de un movimiento agroecológico nacional, con vistas a reconfigurar el paisaje alimentario.

En ese accionar se impone la necesidad de un encuentro entre actores sociales e institucionales para promover estrategias que permitan generalizar la agroecología, entendida como el estudio de procesos ecológicos aplicados a los sistemas de producción agrícola.

El III Congreso Venezolano de esa especialidad, del 17 al 19 de octubre próximo en la Universidad Nacional Experimental de las Artes, en Caracas, constituirá ese espacio enfocado en aportar soluciones a las actuales problemáticas, responsables de la afectación al sistema alimentario en el país sudamericano.

Determinar los factores que permitan establecer sistemas agroalimentarios para proteger la vida y la salud del planeta es uno de los objetivos de este evento, aseguró en entrevista a Prensa Latina Dayana Ortiz, profesora de la Universidad Bolivariana de Venezuela.

A ello se suma la construcción colectiva de redes agroecológicas desde los territorios, mediante la articulación con comunas, movimientos sociales y otras formas de organización, urbanas y rurales.

El Congreso está estructurado en tres dimensiones, transversalizadas como sistemas agroalimentarios alternativos.

Destacan en ese sentido las acciones prácticas, entre ellas la producción de bioinsumos y el almacenamiento local de semillas, además de las experiencias de organización para la producción y los conocimientos pertinentes como resultado de procesos de aprendizaje, explicó Ortiz.

La también miembro de la Asociación Venezolana de Agroecología detalló que entre las temáticas emergentes del foro figuran el diseño y manejo agroecológico, los desafíos, posibilidades y limitaciones de esta modalidad, así como el control de insectos y enfermedades.
RAÍCES DE LA AGROECOLOGÍA EN VENEZUELA
La actividad agrícola en el país experimentó un comportamiento atípico dentro de la subregión latinoamericana, especialmente durante un largo período del siglo XX y lo que transcurre del XXI, reseñó Francisco Herrera, especialista del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas.

Esta condición tiene entre sus causas la alta influencia de la renta petrolera que distorsiona la actividad económico productiva, social y cultural del país, lo cual se hace notable en la agricultura, en tanto las necesidades alimentarias de la población se han suplido a través de las importaciones, acotó.

Herrera señaló que la nación sudamericana vive actualmente un proceso de trasformaciones en base a una nueva institucionalidad, el cual se visualiza en dos períodos, según las políticas agroalimentarias.

El primero de ellos transcurre desde 1999, con la Constitución de la República, en la que se establece el papel del Estado en la promoción de la agricultura sustentable, hasta el paro petrolero de 2002, caracterizado por altos niveles de importaciones de bienes agroalimentarios.

De acuerdo con el doctor en Ecología, la segunda etapa se inició de 2003 en adelante, cuando el Gobierno adoptó medidas enmarcadas en el Plan de Desarrollo Endógeno, las cuales darían prioridad a la producción interna.
De esta forma, comenzó a fortalecerse la participación del Estado en la economía y en particular en los procesos de producción, transformación, distribución y consumo de bienes agroalimentarios.

Las conquistas ocurridas en el país en las últimas dos décadas constituyen una fortaleza para los movimientos sociales urbanos y campesinos, pues impulsan políticas públicas que favorecen la sustentabilidad rural como un eslabón fundamental en la construcción del nuevo pensamiento hegemónico agroecológico, consideró Herrera.
HACIA UNA SOCIEDAD AGROECOLÓGICA
El III Congreso Venezolano de Agroecología pretende ser un espacio para revelar protagonistas y fuerzas sociales que impulsen la actividad agrícola desde las comunidades.

La convocatoria de esta edición es abierta e inclusiva, por lo que se espera la participación de estudiantes, agricultores, académicos, e integrantes de las organizaciones o movimientos populares alimentarios, rurales y urbanos, enfatizó Ortiz.

A las actividades del foro, como las mesas de debate, se suman las ferias de semillas campesinas y productos agroecológicos, entre otras.

Esta tercera edición se propone la constitución de un movimiento agroecológico para generar planificaciones a nivel nacional y apoyar iniciativas locales, con influencia sobre políticas públicas futuras en los modelos agrícolas de Venezuela, puntualizó la especialista.

El I Congreso Venezolano de Agroecología se realizó en septiembre de 2014, en el estado de Falcón, hacia la construcción de una agricultura comunal, y la segunda edición tuvo lugar en 2016 en Aragua, con el propósito de aglutinar experiencias dentro de los procesos agroecológicos.

*Corresponsal de Prensa Latina en Venezuela

miércoles, 18 de septiembre de 2019

La Vía Campesina y el desafío de llevar la agroecología campesina a escala territorial: el papel de las escuelas

"Hoy existe una creciente tendencia de crear procesos formación agroecológica llevados a cabo por los movimientos sociales del campo. Entre las escuelas técnicas agropecuarias ‘convencionales’ apropiadas por las organizaciones campesinas, las escuelas no formales de capacitación o formación campesina y la construcción de instituciones de educación profesional, licenciaturas e ingenierías en agroecología, hay una verdadera efervescencia de propuestas, enfoques, metodologías y prácticas en la formación agroecológica, sobre todo en América Latina".
En los procesos territoriales de resistencia y transformación, los movimientos sociales del campo cada mas plantean la agroecología como elemento clave en una agricultura campesina ecológica, encaminado junto con la reforma agraria y la defensa de la tierra y el territorio a la construcción de la soberanía alimentaria en armonía con la Madre Tierra (Rosset, 2016; Rosset; Martínez-Torres, 2012, 2016). Pero transformar una agricultura campesina – muchas veces atrapada en modelos tecnológicos derivados de la Revolución Verde (monocultivo, semillas comerciales, fertilizantes químicos, agrotóxicos, etc.) en una producción agroecológica, requiere procesos de formación humana, de la base campesina, además de procesos sociales que estimulan el intercambio, innovación y socialización horizontal de prácticas productivas alternativas (Stronzake, 2013; McCune et al., 2014).

Por lo tanto, hoy existe una creciente tendencia de crear procesos formación agroecológica llevados a cabo por los movimientos sociales del campo. Entre las escuelas técnicas agropecuarias ‘convencionales’ apropiadas por las organizaciones campesinas, las escuelas no formales de capacitación o formación campesina y la construcción de instituciones de educación profesional, licenciaturas e ingenierías en agroecología, hay una verdadera efervescencia de propuestas, enfoques, metodologías y prácticas en la formación agroecológica, sobre todo en América Latina (Barbosa; Rosset, 2017a, 2017b).

Los movimientos sociales parten de una acumulación de trabajo teórico y práctico de formación política, emancipadora, así incorporando aportes de la educación popular, la educación autónoma, el concepto de intelectuales orgánicos y la visión de la ‘nueva mujer’ y el ‘nuevo hombre’, hacia la construcción de procesos formativos en agroecología (Stronzake, 2013; Barbosa, 2015; McCune, 2017). En particular se observan estos procesos en las organizaciones y procesos articulados por La Vía Campesina (LVC) y la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (Cloc), su espacio continental (Martínez- -Torres; Rosset, 2011; Barbosa; Rosset, 2017b).

Es ante una coyuntura de crisis del capital transnacional financiero y su creciente necesidad de controlar los recursos mercantilizables del planeta – fenómeno inevitablemente vinculado con el discurso consumista que los medios comunicativos del capital proyectan hacia el seno de las voluntades individuales – que los movimientos sociales del campo construyen estrategias de formación con agroecología como eje de una lucha contra- -hegemónica (Rosset, 2016). En este sentido, la agroecología es, además de ser una disciplina científica y una práctica social, una herramienta en la auto-construcción del campesinado como sujeto histórico (Barbosa, 2015) que rechaza el consumismo, la mercantilización de la vida y la violación de la naturaleza (Rosset; Martínez-Torres, 2016; McCune, 2017).

Las y los sujetos individuales de formación, a menudo hijas e hijos de campesinas, pueblos indígenas y afro-descendientes, se convertirían en intelectuales orgánicos/as que no solamente sepan comunicar los argumentos del movimiento a la sociedad más amplia, sino también están preparados y preparadas para implementar la producción agroecológica en sus comunidades e ir tejiendo procesos asociativos de productores y productoras. Sin embargo, ya muchos movimientos y organizaciones se han dado cuenta que, a pesar de una verdadera proliferación de escuelas agroecológicas, la relación que pueden tener éstas con la transformación a nivel territorial hacia una ampliación, ‘masificación’ o escalamiento de la agroecología, no es tan directa o simple (McCune, 2017).

El presente ensayo se sitúa en tres reflexiones principales, los cuales hacen referencia a: (1) una “pedagogía campesina,” política-agroecológica, emergente, tanto en estas escuelas, como en los procesos agroecológicos territoriales; (2) a como llevar la agroecología campesina a una escala territorial (cada vez mas familias en cada vez mayores territorios), y (3) a como el territorio puede ser desplegado como mediador pedagógico para enlazar la pedagogía con la territorialización de la agroecología.

En la parte metodológica, hace falta una actualización de la propuesta de educación popular que surgió en los años 1960 del siglo pasado y su adecuación al mundo de hoy, particularmente respecto al contexto en que los actores sociales populares deben responder a las graves consecuencias ecológicas y sociales del modelo convencional de agricultura y alimentación. Si la educación popular nació en medio del problema estructural del latifundio (Freire, 1970), el problema de hoy es el modelo neoliberal y depredador del capital transnacional en su dominio sobre ecosistemas y pueblos.

El régimen corporativo de alimentos atenta en contra al planeta y sus habitantes: a la vez que produce unas tres veces las calorías necesarias al nivel mundial, también produce hambre, sed, contaminación, cambio climático, desiertos verdes, dependencias, enfermedades y graves injusticias.

Sin embargo, el modelo convencional se blinda en un ‘monocultivo del saber’ que confirma la legitimidad del sistema dominante a través de diversos medios: universidades, estaciones experimentales, propaganda comercial, supuestos reduccionistas y mitos. Recuperar y socializar los saberes y conocimientos populares que pueden romper el sistema de verdades del agronegocio, exige una actualización de la educación popular (Rosset; Martínez-Torres, 2016; Martínez-Torres; Rosset, 2014, 2016; McCune, 2017). Por lo tanto, este artículo parte de la necesidad de encontrar metodologías formativas que superan a los límites de la escuela en búsqueda de mayor relevancia para la reproducción social dentro del campo, dando respuesta a la necesidad de llevar la agricultura campesina agroecológica a la escala de territorios enteros, como parte del embate con el capitalismo extractivista del agronegocio, minería, etc. Hasta ahora se ha considerado la formación como un fenómeno centrado en el sujeto individual y sus procesos mentales; hace falta considerar las posibilidades de formación tomando como sujeto el territorio, en todo su complejidad humana, epistemológica, ecológica y sociocultural, para averiguar los métodos socio- -educativos adecuados para la reconfiguración territorial sobre bases agroecológicas (McCune et al. 2017a, b; McCune, 2017).

- Para descargar el documento completo (PDF), haga clic en el siguiente enlace:

El futuro de la humanidad y de la Tierra está ligado a la Amazonía


Leonardo Boff, la Amazonía está viviendo meses dramáticos. De enero a hoy, comparando con 2018, los incendios en la región aumentaron en un 145%. Un número devastador. La comunidad internacional se está movilizando. ¿Cómo clasificaría usted el comportamiento de la comunidad internacional?
La reacción fue muy fuerte y decisiva. El problema es que nuestro presidente no tiene modales civiles, no observa el protocolo oficial que subyace en la relación entre las autoridades. Ha ofendido al presidente francés Macron y a la canciller alemana Merkel. Es una persona mala y estúpida. No entiende nada de nada sobre el Amazonas ni sobre los indios. Quiere ocupar sus reservas naturales para el agronegocio y la minería. Pero cuando el problema toca la billetera, todo cambia. El presidente escuchó que los europeos ya no quieren soja y carne de Brasil, que el tratado comercial entre la Comunidad Europea y el Mercosur no se realizará sin un cambio radical de la política en relación con la Amazonía. Entonces cambió un poco su discurso.

Bolsonaro, desvariando, culpa salvajemente a las ONGs. ¿Cómo están las cosas?
Bolsonaro quiere reinventar Brasil en el marco de un ultraliberalismo radical. El modelo es la edad media religiosa, premoderna y preiluminada. Prácticamente ha desmantelado todo lo que Lula y Dilma hicieron en beneficio de los pobres. Ahora hay hambre en Brasil. Y el presidente, absolutamente paranoico, sale en televisión para decir que en Brasil no hay hambre. Un millón de familias han pasado de la pobreza a la miseria durante el año pasado y sufren hambre sistemáticamente. Todos los consejos de estado en las diversas esferas de la sociedad han sido abolidos. En resumen: “la era de la estupidez ha entrado en Brasil”. La sociología y la filosofía han sido prohibidas en universidades y otros cursos. Esto es para tener un pueblo que no piensa. Brasil, en esta lógica, puede convertirse en un país de parias, como la India.

Sabemos que en las bases de las políticas locas del gobierno existe la ideología “extractiva”, pero también existe el “soberanismo”, es decir, “el Amazonas es de Brasil”. Esto dice Bolsonaro. ¿Es así, Leonardo?

En este punto, Bolsonaro no tiene cultura ecológica. Creo que incluso los miembros del G7 tienen sólo una cultura ecológica “verde”, no como la del Papa Francisco que es una ecología “integral”.

He argumentado en varios lugares en estos términos, en el sentido de la nueva visión de la ecología. Desde la perspectiva de los astronautas que ven la Tierra desde fuera de la Tierra, todos dicen: la Tierra y la humanidad forman una sola entidad. No existe el planeta Tierra por un lado y la humanidad por el otro. Ambos forman una sola realidad. El ser humano es la porción inteligente, amorosa y sensible de la Tierra. Somos la Tierra, por eso el “hombre” viene de “humus”, tierra fértil, o “adam” en hebreo, o “tierra” en árabe. Somos más que hijos e hijas de la Madre Tierra... Somos la propia Tierra, que piensa, que ama, que cuida de todas las cosas. Esta es una idea de la mayoría de cosmólogos y astrofísicos.

Otro punto. Vivimos en la nueva fase de la Tierra, el proceso de planetización. Todos estamos en la misma Casa Común. Regresamos del exilio después de millones de años y ahora estamos todos juntos en un solo lugar, en el planeta Tierra.

La Tierra no es de nadie. Es un bien común de toda la humanidad y de toda la comunidad de vida (animales, árboles, microorganismos, etc.). La Amazonía es parte de la Tierra; Brasil no es el señor de la Amazonía. La Amazonía es de toda la Tierra, de toda la humanidad. Brasil posee sólo la gestión de esta parte, y la administra mal y de forma poco responsable. Hoy sabemos que la Amazonía, que abarca 9 países, es fundamental para el equilibrio del planeta, del sistema climático, de la absorción de dióxido de carbono, y además, regula el ciclo de lluvias en el mundo. Esto significa que toda la humanidad tiene una responsabilidad sobre la Amazonía, no es sólo de Brasil. El futuro de la vida en la Tierra se juega en la conservación o destrucción de la Amazonía. No estoy seguro de si los miembros del G7 tienen esta visión “integral” del problema.

Otro punto importante: en estas discusiones nunca se ha hablado de los pueblos indígenas, los habitantes originarios de estas tierras. Conocen el ritmo de la selva, saben cómo preservarla. Son nuestros maestros y doctores, no los científicos que tienen una visión desde afuera. La belleza del documento del Papa Francisco sobre el Sínodo Panamazónico es hacer que los nativos sean los protagonistas principales a fin encontrar soluciones verdaderas y sostenibles para este inmenso bioma (ecosistema).

Más allá de estas ideologías (extractivas y soberanistas), ¿cuáles son las “estructuras de pecado” que están devastando la Amazonía?

Las estructuras de pecado son la motosierra, la devastación sistemática de la selva por las maderas valiosas, por la biodiversidad, por elementos importantes para la medicina y especialmente por las “tierras ricas”, elementos fundamentales para la nueva tecnología 5G. Pero el mayor pecado es el exterminio de etnias enteras, la ocupación de sus reservas, la contaminación de los ríos debido a la extracción del oro. Muchos indígenas mueren de enfermedades porque la gente del agronegocio no quiere tratarlos y curarlos.
¿Qué está haciendo la Iglesia Católica para defender la Amazonía?

La Iglesia Católica es, ciertamente, junto con otras iglesias históricas como los luteranos, una presencia constante y exigente en defensa de los pueblos originarios. Existe el Consejo Misionero Indígena (CIMI), que ha estado trabajando sistemáticamente en la protección de los pueblos indígenas desde hace 30-40 años. El documento del Sínodo Panamazónico hace otro discurso. No se trata de convertir a las culturas sino de evangelizar en las culturas para que pueda surgir una iglesia con rostro indígena. En este sentido, se piensa en la ordenación de sacerdotes indígenas para crear esta nueva forma de iglesia que no sea simplemente una adaptación de las iglesias europeas.

El Papa Francisco, como sabemos, ha convocado para el próximo octubre un importante Sínodo sobre la Amazonía. En el muy denso y profundo “Instrumentum laboris” hay una propuesta para promover una “ecología integral” en la Amazonía. ¿Qué significa esto?

El sínodo es una derivación y aplicación de la encíclica Laudato Si’. Esto significa que debemos respetar este enorme bioma (ecosistema) en los 9 países, en su singularidad, en sus culturas, en sus idiomas. Así como los primeros cristianos hicieron su síntesis de la fe cristiana con la cultura greco-latina, así también la Amazonía debe hacer su camino. Crear realmente una eclesiogénesis. No será una iglesia occidental, sino indígena, afrolatinoamericana, con elementos de la tradición europea de la época colonial.

Precisamente en este documento se proponen nuevos caminos pastorales para la Iglesia en la Amazonía. Por ejemplo, hay una parte que puede llevar a una nueva visión de los ministerios. En especial el ministerio ordenado. Los conservadores están atacando este punto. ¿Piensa usted que el Sínodo será capaz de resistir?
El Papa Francisco tiene una enorme libertad interior y valor para abrir nuevos caminos. Yo creo que serán consagrados verdaderos presbíteros indígenas. Apoyo al obispo Erwin Kräutler, amigo del Papa, que defiende también ordenar mujeres. Dice que, en su diócesis –una de las mayores del mundo, a orillas del río Xingú–, las mujeres hacen todo lo que hace un sacerdote. ¿Por qué no permitir también la ordenación presbiteral de las mujeres?

Grandes teólogos como Karl Rahner y Luigi Sartori escribieron que no hay ningún dogma o doctrina que impida dar este paso. Todas las otras iglesias, incluidos los judíos, lo han hecho ya. La iglesia católica romana no puede seguir siendo una isla de patriarcalismo y antifeminismo. El Espíritu insta a la Iglesia a tomar esta decisión, por amor a los pueblos más alejados del mundo. Deus potuit, decuit, ergo fecit. [Dios podía hacerlo, y era bueno hacerlo... luego lo hizo].

Última pregunta: el Papa Francisco está dando un giro a la Iglesia en el sentido de la “Iglesia en salida” y de la sinodalidad. Sabemos que los enemigos de Francisco, que no son sólo eclesiásticos, están haciendo todo lo posible para limitar la fuerza de sus reformas. ¿Crees que el camino tomado por Francisco es irreversible?

Creo que el Papa Francisco ha inaugurado una nueva genealogía de papas de fuera del antiguo cristianismo europeo, donde vive sólo el 25% de los católicos. Nosotros en las Américas somos el 64%. Los otros están en África y Asia. Ha llegado el momento, en mi opinión, de que el camino del cristianismo en el mundo globalizado se haga a partir de estas nuevas iglesias, que tienen ya su madurez, su teología y su liturgia. Los que están en contra del Papa y el Sínodo son todos “herejes”, en el sentido original de la teología. La herejía no fue inicialmente una cuestión de doctrina sino de unidad de la Iglesia. Los que están en contra del Sínodo y del Papa Francisco rompen esta unidad. Son realmente herejes en el sentido verdadero y original de la palabra.

Publicada en RAI-Confini el 05-09-2019
Fuente: ALAI

martes, 3 de septiembre de 2019

La búsqueda de la “dieta perfecta”: ¿Una cuestión moral o nutricional?


la dieta perfecta
Un reciente estudio epidemiológico publicado en el British Medical Journal concluye que la sustitución de las grasas saturadas por poliinsaturadas quizá no prolongue la vida después de todo, lo que contradice décadas de opinión médica muy establecida. Curiosamente, esta conclusión no se basó en datos nuevos, sino en la reinterpretación de bases de datos ya conocidas. También asistimos a una tendencia creciente hacia la demonización del azúcar, con propuestas de imponer impuestos a las bebidas azucaradas.

La Chief Medical Officer británica, que aconseja al gobierno y al público en cuestiones de salud, ignoró la evidencia empírica que existe a favor del uso moderado del alcohol y hace poco redujo el límite diario recomendado para su consumo. Más tarde, la prensa reveló que el comité que elaboró estas directrices tenía estrechos vínculos con el movimiento por la templanza.

La ortorexia nerviosa, la preocupación excesiva por comer sano, se ha convertido en un problema clínico reconocido. Estos pacientes otorgan cualidades morales a su dieta y desarrollan sentimientos de afinidad hacia los alimentos que creen que mejoran la salud, así como sentimientos de aversión fuertes, incluso patológicos, contra la comida que creen dañina. Las emociones involucradas son tan potentes que estos pacientes llegan, paradójicamente, a perjudicar su nutrición en su búsqueda de la dieta perfecta.

Nuestros alimentos tienen una dimensión moral que creemos que afecta a nuestra salud. Pero la moralidad es un concepto humano que no se puede aplicar a la naturaleza, por lo que la división de los estilos de vida entre “buenos” y “malos” es engañosa. En realidad, no hay nada en la naturaleza que sea bueno o malo de por sí. Vemos, por ejemplo, al colesterol como algo malo y al ejercicio como bueno, pero nuestro cuerpo necesita colesterol para una variedad de propósitos importantes, mientras que el ejercicio físico puede ser peligroso y matarnos prematuramente.

La muy extendida creencia en la correlación inversa entre el placer y la salud determina las características morales que atribuimos a las comidas que consumimos y a nuestras opciones de estilo de vida. En esta perversa economía del placer, solo es posible alargar la vida a través de la renuncia al hedonismo, de la misma manera que los moralmente virtuosos renunciaron a los placeres de la carne para acceder al paraíso en tiempos más religiosos que los nuestros.

De esta manera, una dieta sana e insípida, en conjunción con vigorosos e incómodos ejercicios diarios, nos ganará el derecho a prolongar nuestras vidas. El placer no ganado, y por lo tanto ilícito (a través del consumo de alcohol, grasas y azúcar), será castigado con una muerte temprana.

Cimienta este enfoque moralista la idea de la naturaleza como una entidad personal, con un código ético y un plan. Parece que no hemos aceptado plenamente la idea de la evolución como algo mecánico y aleatorio, y seguimos atribuyendo una voluntad personal a la naturaleza, como la sucesora de Dios en nuestra sociedad secular. En este contexto, también vemos todas las cosas naturales como buenas y al artificio lo juzgamos como malo, ignorando el hecho de que la enfermedad y la muerte son acontecimientos muy naturales, que tratamos de evitar con la ayuda de intervenciones médicas perfectamente artificiales.

A la naturaleza (si se tratara de una persona, que no lo es) solo le importa la supervivencia y la reproducción. De hecho, nos gustan las grasas y el azúcar porque la escasez de calorías era la principal amenaza para la supervivencia en las sociedades preindustriales. La naturaleza nos ha implantado este deseo por la misma razón que nos ha programado para que nos guste el sexo: desear tanto las grasas como el sexo favorece la supervivencia y la reproducción.

Las cosas buenas se asocian con placer precisamente porque son buenas para nosotros, mientras que asociamos las cosas malas y peligrosas con el miedo y el dolor. Desafortunadamente, el placer también puede ser problemático para la supervivencia cuando se puede experimentar sin límites ni restricciones. La experimentación continua del placer a través del consumo también continuo de comidas de gran contenido energético anula el beneficio que estas comidas aportaban originalmente en términos de supervivencia.

De la misma manera que sentimos la necesidad de controlar nuestros deseos sexuales con normas morales para evitar el caos social, también parecemos haber desarrollado la necesidad de moralizar ciertas opciones placenteras cuyo acceso es hoy más sencillo que lo era antes.

Pero el caso es que, en última instancia, a la naturaleza le preocupan muy poco nuestras decisiones morales. Los nutricionalmente virtuosos también se morirán un día, al igual que el resto de nosotros, y tal vez no mucho más tarde.

F/  https://grandesmedios.com

jueves, 29 de agosto de 2019

Océanos amenazados por contaminación y descongelamiento: En peligro 280 millones de personas

Los océanos, que han sido centrales para la evolución y supervivencia de millones de especies, se están transformando en una amenaza mundial generada, sobre todo, por la injerencia del ser humano. Si no se reduce la contaminación de CO2 que daña al entorno marino, reveló la ONU en el borrador de un informe que será discutido en Mónaco durante las próximas semanas, los océanos no solo representarán un enorme peligro para las pequeñas islas-naciones y para las comunidades costeras, sino que también tendrán un impacto significativo en las mayores economías mundiales.

Los océanos absorben la cuarta parte de las emisiones de CO2, así como más del 90% del calor adicional que han generado las emisiones de gases de efecto invernadero desde 1970. Sin esta esponja marina, el calor en la Tierra sería insoportable para las especies.

Pero el exceso de CO2 provocado por el hombre, advirtió el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) en el informe especial sobre océanos y zonas heladas (criósfera), tiene un costo: la acidificación, que está alterando la cadena de alimentación de los océanos, y las olas de calor marinas, que están creando vastas zonas muertas.

Imagen: AFP
La contaminación generada por las grandes potencias económicas, adelantaron los expertos, podrían, en el futuro, hacer declinar fuertemente las reservas de peces, multiplicar por mil los daños causados por los ciclones y dejar sin techo a cientos de millones de personas por la subida del nivel del mar.

Ese aumento en el nivel del mar, a partir del derretimiento de los glaciares, podría superar más de cien veces los niveles actuales hacia finales del siglo XXI. Además, alertaron los especialistas, la superficie del permafrost del hemisferio norte podría derretirse entre 30% y 99% y registrar una explosión de emisiones de CO2 y metano, acelerando más el calentamiento global.

Esos cambios en los océanos, provocados por la contaminación, dejan a los seres humanos sumamente desprotegidos. Según el IPCC, incluso si se dieran los escenarios más optimistas de reducción de emisiones, en 2050 muchas megaciudades situadas a poca altitud y pequeñas islas-naciones experimentarán «eventos extremos» anuales relacionados con el nivel del mar. En 2100, en tanto, esos daños anuales provocados por las inundaciones se multiplicarán, en escala, de 100 a 1.000.

Desde fines del siglo XIX, la temperatura media global subió 1 ºC. A este ritmo, explicó el IPCC, a fines del siglo XXI se espera que aumente otros 2 o 3 grados. Es por ello que el Acuerdo de París aboga por limitar la subida a menos de 2 ºC. Sin embargo, aunque se puede frenar su magnitud, gran parte del daño ya está hecho: aún si el mundo logra limitar el calentamiento a 2 ºC, el nivel de los océanos subirá lo suficiente para desplazar a 280 millones de personas en 2100.

Pese a que es un problema que afecta a todos los países del mundo, las propuestas de los mayores emisores de CO2 –China, Estados Unidos, India y los de la Unión Europea- podrían no estar a la altura de la urgencia climática. El 23 de septiembre se reunirán en en Nueva York, en una cumbre convocada por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, para obtener mayores compromisos nacionales en la lucha contra el calentamiento.

China

«Pekín tiene cada vez menos la vista puesta en temas medioambientales, especialmente sobre cambio climático», dijo Li Shuo, analista de la política climática de China en Greenpeace. El resurgimiento de las centrales de carbón a nivel doméstico y la relajación de las normas contra la contaminación atmosférica dan a entender que las principales preocupaciones de China son la ralentización económica y la guerra comercial con Estados Unidos.

Según la Base de Datos de Emisiones para la Investigación Atmosférica Global, China emitió en 2017 10,8 gigatoneladas de dióxido de carbono, es decir, alrededor de 29% del total mundial. Si las emisiones continúan aumentando al ritmo actual, Shanghai podría enfrentarse a subidas del nivel del mar de 2,6 milímetros anuales durante este siglo. Además, un estudio reveló que de las 20 ciudades con mayor riesgo en el mundo, nueve son chinas.

Estados Unidos

Estados Unidos, históricamente el país más emisor, cuenta con grandes metrópolis costeras y es particularmente vulnerable a la subida del nivel del mar. Sin embargo, el presidente Donald Trump quiere sacar a su país del Acuerdo de París y ha hecho trizas las políticas climáticas de su antecesor, Barack Obama.

Según el informe del IPCC, el aumento de 1,2 metros del nivel del mar en un siglo podría quintuplicar las áreas afectadas por inundaciones en la costa este. Otro estudio advirtió que Nueva York podría experimentar inundaciones de 2,25 metros una vez cada cinco años entre 2030-2045. La costa este, en tanto, ya ha sido golpeada por varios ciclones devastadores entre 2005 y 2012.

Unión Europea

La UE ambiciona una meta de cero emisiones netas, pero varios Estados miembros se muestran reticentes. En 2017, de hecho, la UE produjo 3,5 gigatoneladas de CO2.

En general, Europa está menos expuesta a los riesgos del aumento del nivel del mar, aunque el informe del IPCC menciona un peligro de inundaciones en el delta del río Rin, gran arteria comercial. Un aumento de la temperatura, debido a las emisiones, también podría ralentizar el fenómeno meteorológico llamado Circulación Atlántica Meridional de Retorno, provocando tormentas invernales más potentes en el continente.

India

Unos 260 millones de personas, es decir, una quinta parte de la población de India, vive en regiones costeras que, en los últimos años, han sufrido un aumento de las tormentas debido al cambio climático. Si bien el país está desarrollando energía solar, todavía continúa construyendo centrales de carbón.
Harjeet Singh, de la ONG ActionAid, indicó que India es el país más vulnerable al aumento del nivel del mar y señaló que millones de personas serían desplazadas en las próximas décadas. «La cuestión es adónde irán», reflexionó. «Estamos hablando de uno de los países más poblados del mundo, lo que significa que eventualmente estallarán conflictos entre las poblaciones residentes y los desplazados. Estamos sobre una bomba de relojería», advirtió.
F/Pagina12
F/AFP
F/ Correo del Orinoco 29/09/2019

martes, 27 de agosto de 2019

La dulce medicina de la agroecología para el amargo monocultivo fumigado

La historia se repite gracias a la terca visión del monocultivo fumigados. En diferentes medios en países tropicales de América Latina vemos las alertas ante la llegada a nuestro continente americano del nuevo hongo llamado “Fusarium raza 4”. Esta enfermedad agrícola es tan agresiva que tiene la capacidad de destruir hoy en día grandes plantaciones de banano causando daños económicos cuantiosos para el sector agroexportador.

Fabián Pacheco Rodríguez. Master en Agrobiología ambiental y agricultor ecológico (bloqueverde@gmail.com)

Mauricio Alvarez Mora, Geógrafo y Master en Estudios Latinoamericanos (mauricio.alvarez_m@ucr.ac.cr)

Para los años de 1950 en Costa Rica una primera raza de fusarium denominada el “Mal de Panamá” debido a que fue detectada por primera vez en este país causó estragos en aquel entonces sobre las plantaciones de banano. En aquel tiempo la variedad utilizada era el banano Gros Michel la cual es muy susceptible al Mal de Panamá. El Gros Michel es por mucho una de las variedades más dulces y exquisitas de banano, lastimosamente desapareció de las cadenas alimentarias transnacionales dado que es una variedad tan susceptible a la enfermedad que en monocultivos no es viable producirla.

No es casualidad que es posible producir esta variedad de banano en condiciones agroecológicas y ejemplo de ello es la Asociación de Pequeños Productores de Talamanca APPTA del Caribe Sur de Costa Rica, donde se produce de forma agroecológica la exquisita variedad de Gros Michel. APPTA está integrada por unas 600 familias de las cuales 80% son indígenas ( https://www.appta.org/index.php/es/). Costa Rica tiene registradas 3298.78 hectáreas de banano orgánico frente a 50000 hectáreas en monocultivo sobre todo concentrado en trasnacionales y grandes empresarios nacionales ( www.sfe.go.cr.).

El modelo de “desarrollo” agroindustrial que busca producir mercancías agrícolas para los mercados internacionales a dejado una profunda estela de impactos ambientales, dentro de los cuales podemos citar: la destrucción de bosques tropicales para expandir la frontera agrícola, contaminación de mantos acuíferos con diversos paquetes de agroquímicos afectando los sistemas de agua potable de comunidades así como afectación a ecosistemas acuáticos en general donde vemos mareas enteras de peces y anfibios muertos por intoxicación aguda entre otros fenómenos que han sido el típico escenario del enclave de monocultivos piñeros y bananeros en Costa Rica.

La deuda ecológica del modelo agroindustrial del banano se ha acumulado por los últimos 150 años por el despojo de los valles y mejores tierras que habitaron los indígenas que fueron expulsados a las zonas altas con escasa aptitud agrícola, al mismo tiempo establecieron una explotación intensiva y contaminante que también implico grandes violaciones a las personas trabajadores: bajos salarios, malos servicios de salud, persecución sindical, contratación de personas indocumentadas. En materia ambiental, la agroindustria del banano es responsables de la esterilidad de miles de personas trabajadoras que sufrieron a finales de los años setenta por los efectos de la aplicación de productos como nemagón o DBCP (DiBromoCloroPropano).

Desafiar la dinámica de la biodiversidad tropical con desiertos verdes de monocultivos y no entender las lecciones del pasado como fue la del Mal de Panamá (historia a punto de repetirse con la raza 4 de Fusarium) es un paso más en la dirección equivocada. El monocultivo en nuestras regiones biodiversas solo se puede viabilizar mediante el uso intensivo de sustancias biosidas.

Ejemplo de lo anterior y para entender como el conocimiento agronómico hoy en día ignora la enorme sabiduría indígena que demuestra que sí es posible vivir y producir alimentos en el planeta sin destruirlo podemos ver como se construyen ecosistemas agrícolas tan diferentes y tan antagonistas en una misma región de Costa Rica.

Frente a los enclaves bananeros adictos al agroquímico y que sustituyeron la dulce variedad del Gros Michel por la pazca variedad de banano Cavendish para poder mantener el monocultivo arrasado frente al Mal de Panamá hoy en día hay cientos de familias indígenas produciendo banano orgánico Gros Michel sin una gota de agro tóxicos ni de fertilizantes sintéticos. Su producción orgánica de banano y muchos otros alimentos dentro del bosque hoy en día desafía los “monocultivos mentales” (como dice Vandana Shiva). Esta producción ecológica familiar se facilita ya que siembran banano dentro del bosque, bajo los árboles de madera, fruta y medicina; al respetar el componente arbóreo se logra un microclima más fresco que evita que las esporas del hongo de la sigatoka (Mycosphaerella fijiensis) germinen agresivamente. También hay que señalar al existir mayor distancia de siembra entre las plantas de banano a pesar de su gran susceptibilidad al Mal de Panamá esta enfermedad no llega a representar daños económicos a las familias que lo producen. La señalada distancia de siembra en el sistema agroecológico, permite establecer un verdadero bosque de alimentos, madera, medicina, etc. que permite a las comunidades de Talamanca vivir en un verdadero paraíso de alimentos y marcar un límite a la expansión de la frontera del monocultivo fumigado.

Contraria a la producción de banano Gros Michel orgánico, la visión trasnacional con tal de producir más kilos de bananos por área eliminan los árboles en su totalidad y esto genera una mayor densidad de plantas de banano por área, así como un microclima que favorece la germinación y dispersión de las esporas del hongo de la sigatoka entre otros problemas más. Consecuencia de eliminar todos los árboles buscando maximizar la producción de kg de banano por área se hace necesario rociar cientos de hectáreas completas una vez a la semana con el famoso fungicida Mancocep que es el agroquímico más importado en Costa Rica.

El Programa Infantes y Salud Ambiental (ISA) de la Universidad Nacional realizó una investigación desde hace 6 años con niños escolares de 6 a 9 años en el cantón de Talamanca encontrando significativas concentraciones de sustancias tóxicas como Mancozeb en la orina. Se ha podido establecer que los niños tienen más problemas de aprendizaje y son más lentos o inquietos.

El estudio incluyó de mujeres embarazadas en Matina, donde las prácticas de fumigación de las compañías bananeras son similares a las de Talamanca encontrando un alto contenido de manganeso (uno de los componentes del Mancozeb) en el cabello de las mujeres embarazadas que participan en la investigación, lo que hace suponer que también los fetos podrían estar expuestos al tóxico, puesto que este es fácilmente absorbido por la placenta ( semanariouniversidad.com).

Un estudio realizado del 2005 al 2008 en una finca agrícola ubicada en Pueblo Nuevo de Guácimo. En la finca y sus alrededores hay cultivos intensivos de banano y piña, potreros. Se encontraron que rastros de plaguicidas en pelo, lavado de los brazos y limpieza bucal de los osos perezosos analizados. Entre los plaguicidas encontrados están: ametrina, clorpirifos, clorotalonil, diazinón, difeconazol, deet, etoprofos y tiabendazol. Todos estos se utilizan en los cultivos de piña y banano. Esa contaminación es producida “probablemente por la ingesta de alimento contaminado y por contacto directo con los plaguicidas”.

El Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas de la Universidad Nacional (IRETUNA) ha encontrado el fungicida clorotalonil en un 95% de las muestras tomadas en el polvo de escuelas y casas de habitación en comunidades del Caribe costarricense cercano a plantaciones de piña y banano (Sáenz M y Sánchez J, 2008).

Lo que a todas luces es evidente para los pobladores más antiguos, la academia trasnacionalizada de monocultivos mentales lo destruye; A mayor diversidad es mayor la sustentabilidad no solo ecológica; sino económica para quienes viven de los agroecosistemas.

La lógica de desiertos mentales desmantela los agroecosistemas condenado a la dependencia de insumos externos a quienes hacen caso del consejo agronómico a sueldo para producir mercancías agrícolas.

Para ejemplificar lo mencionado sigamos retomando el caso de las bananeras. hablemos de otras diferencias en prácticas culturales de manejo que decantan en beneficios socio ambientales o, todo lo contrario.

La fertilidad y el suelo de dos sistemas muy diferentes. En los sistemas agroforestales que producen bananas en territorios indígenas se puede apreciar un constante ciclo de nutrientes gracias a las hojas y ramas que el componente arbóreo aporta y esto logra una casi absoluta independencia de insumos externos. Los monocultivos del banano pazco deben de comprar todos sus nutrientes en forma de fertilizantes sintéticos para lograr mantener la producción. Por otra parte, el no uso de herbicidas, nematicidas, entre otras sustancias, permite la presencia de una cobertura vegetal que además de aportar materia orgánica al suelo favorece la vida de múltiples organismos macro y microscópicos, mejor dicho, la vida del suelo, que es esencial para mantener el ciclo de los nutrientes y también para mantener en equilibrio a organismos que podrían en ausencia de un ecosistema diverso convertirse en plagas verdaderas. Los nemátodos se ven favorecidos en suelos empobrecidos de materia orgánica por diversas razones empezando porque lo único que les queda por comer son las raíces del cultivo de banano y por la falta de competencia en el ecosistema del suelo con otros organismos que los adversan. Sucede entonces que los ingenieros del monocultivo recurren a bastas aplicaciones de agroquímicos con destacados impactos “colaterales” con contaminación de ecosistemas, aguas, fauna y personas. Frente a esta lógica de devastar la biodiversidad para tener que fumigar e intoxicar resulta que en los suelos llenos de materia orgánica y de otras plantas (denominadas como malezas por los ingenieros) los nemátodos no representan mayor problema.
A manera de conclusión se debe de decir que las nuevas amenazas de plagas y enfermedades que arrasan los monocultivos no deben de sorprendernos y es un fenómeno biológico de esperarse en cualquier sistema agrícola que imponga uniformidad genética en donde reina la biodiversidad. El ejemplo de la producción orgánica dentro de los bosques comestibles del dulce banano orgánico Gros Michel susceptible al mal de panamá debería ser el norte a seguir. La agroecología es la dulce medicina frente a las enfermedades que acarrea el monocultivo fumigado.

II Lugar Premio de Periodismo “Dr. Manuel Palacio Fajardo” 2016

Desde el 06012014 - 4:35 p.m.